Por qué el mundo funciona perfectamente sin mí

Por qué el mundo funciona perfectamente sin míPor qué el mundo funciona perfectamente sin mí
Joost Vandecasteele
Traducción: Gonzalo Fernández
Tropo Editores © 2012

Aterriza en España el enfant terrible de las letras flamencas de la mano de Tropo Editores.

Joost Vandecasteele (pronúnciese /Yoúst Fandecastéile/) es el nuevo vástago de una estirpe de escritores flamencos cuyo representante más ilustre es Herman Brusselmans; narradores que conciben el mundo como una jaula de grillos donde la única forma de mantener la cabeza en su sitio es observarlo todo con distanciamiento, cinismo y grandes dosis de humor; una escuela literaria con una sola consigna: el corsé de la corrección política debe quedarse en el armario. Algunos los descalificarán por irreverentes. Otros dirán que llaman a las cosas por su nombre.

Por qué el mundo funciona perfectamente sin mí es una colección de relatos llenos de referencias cruzadas, sobre el telón de fondo de una metrópolis deshumanizada en la que cualquier habitante de una gran capital reconocerá los aspectos más sórdidos de su ciudad. Con esta premisa, resulta difícil no caer en la tentación de plantarle al libro la ya manida etiqueta de distopía posmoderna. La intención del autor, sin embargo, no es tanto describir un mundo distópico como explorar en clave de humor la búsqueda desesperada de contacto con nuestros semejantes en la era del individualismo extremo y el sálvese quien pueda. Porque los personajes de Vandecasteele tienen más en común con el hombre de hojalata del Mago de Oz (que no tiene corazón, pero le gustaría tenerlo) que con, por ejemplo, los dos matones de El montaplatos de Harold Pinter.

Vandecasteele crea un universo muy parecido al mundo que habitamos en el año 2012, pero donde todo es más exagerado, más violento, más sensual, más delirante. Una detrás de otra se suceden las escenas (dolorosamente) reconocibles para el lector, que se verá en un espejo y experimentará un espectro de emociones que va desde la carcajada hasta la perplejidad, y desde el asco hasta la voluptuosidad. Un libro, en definitiva, no apto para mentes pusilánimes.

Algunas de mis citas favoritas, anotadas a vuelapluma:

Entre que ya no tengo nada más que hacer y todavía no hay nada en la televisión, decido salir otra vez a la calle. De vuelta al lugar donde las personas hacen todo lo posible por evitarse y aún más por ignorarse. De vuelta a una ciudad con falta de espacio, falta de trabajo y a veces hasta falta de oxígeno para poder funcionar en condiciones.

Por lo que a su físico respecta, la mejor forma de describir a esa chica sería como una nevera de grandes proporciones con un microondas encima a modo de cabeza.

Soy un hombre de casi treinta años y llevo la vida de un adolescente de dieciséis. Y mientras nadie diga nada, pienso seguir así.

El alcohol y la libido lo han puesto todo en otra perspectiva: la perspectiva de dejar las preocupaciones para más tarde.

Linda me enseñó la valiosa lección de que no todas las mujeres merecen la pena, de que no todas son criaturas maravillosas y únicas a su manera, por muy borracho que uno esté.

Septiembre ha empezado con temperaturas rigurosas y sin mostrar compasión por sus víctimas. Los ciclos climáticos se han ido al carajo, desquiciando en el proceso nuestra libido, que ya no sabe si viene o si va. Porque donde aún debería haber escotes, lo que encontramos son bufandas, y las piernas desnudas que uno todavía esperaba avistar, caminan ocultas bajo tres capas de medias y un pantalón de medio centímetro de grosor.

De momento, solo he leído recensiones laudatorias de Por qué el mundo funciona perfectamente sin mí, como esta de José Ángel Barrueco, que califica los relatos incluidos en el libro de sorprendentes, deslumbrantes, cómicos, futuristas, cañeros y sórdidos. Comenta, incluso, que Vandecasteele podría convertirse en la sensación (independiente) de la temporada. Los lectores tienen la palabra.

La portada es obra del fabuloso ilustrador Óscar Sanmartín Vargas. Todos los libros de Tropo Editores son objetos de diseño exquisito con los que jamás podrá competir el cacareado libro electrónico.

Joost Vandecasteele firmará ejemplares de Por qué el mundo funciona perfectamente sin mí el próximo jueves 7 de junio, de 19 a 21 horas, en la Feria del Libro de Madrid, caseta 72, librería Tres Rosas Amarillas.

www.gonzalofernandez.es

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23-05-2012 at 20:27 Deja un comentario

Milian y los perros vagabundos

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Maaike van Poelje © 2008

Maaike van Poelje escribe libros con todos los ingredientes necesarios para capturar la imaginación de los niños, estimulando al mismo tiempo el debate sobre el maltrato animal sin que su tono resulte aleccionador.

Melle en de zwerfhonden (Milian y los perros vagabundos), es el título de una colección con grandes dosis de aventura y misterio à la Enyd Blyton, pero con un elemento de magia añadido.

En el primer libro de la serie, Milian, un niño holandés de diez años, descubre durante unas vacaciones en España que puede hablar con los perros. Y como todos los héroes, pone sus poderes al servicio de una buena causa. Su misión es doble. Por un lado, debe avisar a todos los perros del pueblo del peligro que supone comer la carne envenenada que dejan algunos paisanos para deshacerse de los animales vagabundos. Y por otro, elabora un plan para obtener pruebas del delito y poder denunciar a los envenenadores. El problema es que no se atreve a decirle a su hermana y a sus padres que puede hablar con los perros, por miedo a que lo declaren loco, por lo que no cuenta con más ayuda que la que le pueden ofrecer los perros. Al final, su secretismo termina por despertar suspicacias en su familia y en el pueblo, e incluso atrae la atención de un periódico. Pero gracias a la intervención de la policía y de una voluntaria de la asociación protectora de animales local, la historia tiene un final feliz tanto para Milian como para los perros.

En España, por desgracia, todavía hay mucha gente que abandona animales a su suerte. En su lucha por sobrevivir, los animales causan a veces molestias y en algunos pueblos, para quitárselos de en medio, recurren al veneno, en muchos casos con el beneplácito de las autoridades locales. Solo por ese motivo, todos los niños deberían leer los libros de Milian y los perros vagabundos, y todos los padres deberían hablar con sus hijos de esta cuestión. Una sociedad no es digna hasta que no trata a sus animales con respeto.

La edición en español del primer libro de Milian y los perros vagabundos está en fase de preparación. En el epílogo, la autora explica su motivación para escribir esta serie:

Este libro está inspirado en mis experiencias como voluntaria en un refugio de animales de Ayamonte.

Antes de mudarme a España, en 2001, nunca había estado en un refugio de animales. Es más, ni siquiera había visto de cerca un perro vagabundo. Pero en Andalucía, por desgracia, se ven muchos animales abandonados, fáciles de reconocer por su aspecto famélico y desatendido, su miedo y su necesidad de cariño y protección. Sin que yo los buscara, todo tipo de animales desamparados se cruzaban en mi camino, y no pude, ni quise, cerrar los ojos. Un día, como tantas otras veces, mientras intentaba sin mucho éxito ganarme la confianza de un perro asustado, un amigo me dijo: «Olvídalo, Maaike. No puedes salvar a todos los perros del mundo». Aquellas palabras fueron la chispa que encendió mi espíritu rebelde. «Ya lo sé», contesté. «No puedo salvarlos a todos. Pero a este, sí». Porque cada perro que podamos rescatar de una vida miserable, cuenta.

Poco después empecé a trabajar en una asociación de voluntarios que lucha por ofrecer un futuro digno a perros y gatos abandonados, en un entorno seguro donde puedan recuperar la salud y la alegría de vivir. Para ello contamos con el inestimable apoyo de otros amantes de los animales y asociaciones como la fundación holandesa Dutchypuppy. Pero lo que más nos gusta, por supuesto, es encontrar personas entusiastas y de gran corazón dispuestas a adoptar a los animales para que puedan abandonar el refugio y encontrar por fin su lugar en el mundo, con la atención y los cuidados que merecen.

No es fácil trabajar en un refugio para perros y gatos abandonados, porque se ve mucha miseria. Pero, como contrapartida, se consiguen cosas muy bonitas. Supone una gran satisfacción, por ejemplo, recibir fotos y correos electrónicos de gente que nos cuenta cómo le va al perro o el gato que han adoptado a través en nuestra asociación. Esos mensajes son la prueba de que el trabajo que hacemos sirve para algo y que muchos animales que antes andaban por las calles, ahora tienen una vida mucho mejor.

A finales de 2011, Maaike van Poelje fundó junto a un grupo de colaboradores VagabunDOGs, una asociación internacional consagrada a la protección de los animales abandonados.

Enlaces:
VagabunDOGs (Asociación Internacional por los Animales Abandonados)
Dutchypuppy (holandés)
Greyhounds Rescue Holland (holandés)
Tierschutz Andalusien (alemán)

22-02-2012 at 15:48 Deja un comentario

Y entonces apareció Sam

Toen kwam SamToen kwam Sam (Entonces apareció Sam)
Edward van de Vendel © 2011
Editorial Querido (www.querido.nl)

Con su anterior novela, El chico que encontró la felicidad, Edward van de Vendel ya hechizó a sus lectores con una historia basada en hechos reales. En Toen kwam Sam (Entonces apareció Sam), Van de Vendel vuelve a recurrir a la realidad, alcanzando de nuevo una gran tensión emocional en una historia que él mismo vivió de cerca durante un verano en Canadá en casa de su hermano.

Kix, un chico de nueve años, y su hermana pequeña, Emilia, quedan deslumbrados por la misteriosa elegancia de un perro blanco que aparece en la granja de sus padres como caído del cielo. El animal es evasivo, asustadizo, está delgado, tiene la mirada triste y el pelaje enredado. Sin embargo, Kix y Emilia consiguen ganarse poco a poco su confianza, aunque no parecen encontrar respuestas a los enigmas que rodean a aquel perro.

Este encantador relato sobre el amor incondicional de un niño por un animal es uno de los mejores libros de la obra de Edward van de Vendel, la cual cuenta ya con más de cincuenta títulos. La voz omnisciente que narra la historia adopta un tono tan sencillo que el relato parece avanzar hacia el desenlace por sí mismo, sin ningún esfuerzo. De esta forma, el escritor queda en un segundo plano, dejando todo el protagonismo para la vida interior de Kix.

Toen kwam Sam es una historia mínima sobre las emociones y las preguntas que despierta en Kix el perro blanco, pero Van de Vendel, con su característica sutileza, consigue que el lector adulto comprenda que los sucesos descritos son cualquier cosa menos algo mínimo en la vida de un niño de nueve años.

Kix y su hermana se quieren quedar con el perro y lo llaman Sam. Los niños no solo adoran al animal, sino que lo tratan como un igual y respetan su voluntad con todas las consecuencias, un hecho emocionante que Van de Vendel sabe dosificar y relativizar sin caer en sensiblerías estilo Disney. En Toen kwam Sam no hay ni un ápice de melaza, gracias a lo cual el relato conserva toda la autenticidad de las historias que nos cuentan los amigos cuando vuelven de sus vacaciones.

El padre de Kix descubre que el perro pertenece en realidad a Cracker, un joven con problemas mentales, hijo de los avinagrados ancianos de la casa de enfrente. Inevitablemente, Sam no tarda en convertirse en el objeto de una acalorada discusión entre vecinos. La temperatura alcanza cotas muy altas durante la larga escena final en la que los protagonistas incluso echan mano de sus rifles, sin que el relato pierda credibilidad por ello.

Toen kwam Sam es un libro muy humano en el que los padres no siempre tienen respuestas y los niños no comprenden por qué los adultos se complican tanto la vida. Y también es un libro en el que las cosas, al igual que en el mundo real, no son nunca blancas o negras, sino que tienen muchos matices. Sam parece apacible, pero también tiene un lado violento; y a pesar de haber recibido malos tratos en el pasado por parte de su antiguo dueño, cuando vuelve a verlo todavía muestra afecto por él. Una aventura, en definitiva, como la vida misma: los malos también tienen corazón y los buenos a veces se equivocan.

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21-02-2012 at 23:54 Deja un comentario

El chico que encontró la felicidad

El chico que encontró la felicidadEl chico que encontró la felicidad
Edward van Velden y Anoush Elman
Traducción: Gonzalo Fernández
Gran Angular (Ediciones SM) © 2011

Ya está a la venta mi traducción de De gelukvinder de Edward van de Vendel, publicado en la colección Gran Angular de Ediciones SM con el título de El chico que encontró la felicidad.

Pulsa aquí para leer las primeras páginas.

El chico que encontró la felicidad es un libro que ha dejado una huella muy profunda en mi corazón de lector, pero sobre todo en mi cabeza de traductor. Como sucede con las historias que nos conmueven, me costó mucho trabajo despedirme del protagonista, Hamayun, y de todos los personajes que lo acompañan en su inefable viaje a través de las virtudes y las miserias del ser humano: padar y madar, Faisal, Bashir, el cantante hazara, Sikander, Yuliya, Dupica y tantos otros habitantes entrañables de esta novela que configuran un espectro hipnotizante donde hay sitio para los colores más luminosos y las sombras más lúgubres.

Hamayun, un adolescente afgano de dieciséis años, vive en un centro de refugiados en la ciudad holandesa de Amersfoort. Su profesora de teatro le ofrece el puesto de director de una obra escolar cuyo contenido podrá determinar él mismo. Hamayun acepta entusiasmado pero, después de varias semanas buscando de forma estéril un tema para su obra, la profesora se cansa de esperar y le sugiere que escriba un guion basado en su propia vida. A él, por supuesto, esa idea no le gusta lo más mínimo. ¿A quién le puede interesar su vida?

Entonces comienza un larguísimo flashback que nos lleva al Afganistán de los talibanes, de donde la familia de Hamayun tiene que huir precipitadamente debido a las ideas demasiado liberales de su padre. Atrás quedan su mejor amigo, sus dos abuelas y un hermano demasiado pequeño como para afrontar el peligroso e incierto viaje en el que se ven obligados a embarcarse, sujetos a los caprichos de una siniestra organización de traficantes de personas. A partir de este momento, la novela se convierte en una aventura con destino desconocido que llevará a sus protagonistas por los parajes más inhóspitos de Asia y Europa, hasta dar con sus huesos en Holanda después de muchos meses de privaciones y penurias.

La estancia de la familia en Holanda está marcada por una interminable serie de humillantes e infructuosos trámites burocráticos para legalizar su situación, mientras Hamayun y sus hermanos intentan hacerse un hueco en su nuevo entorno. Así, el protagonista descubrirá poco a poco un nuevo idioma y otras costumbres, hará amistades con chicos y chicas procedentes de todos los rincones del mundo y vivirá sus primeros escarceos amorosos. Pero cada pequeña alegría parece desvanecerse indefectiblemente por la dolorosa incertidumbre que supone no saber nunca si su familia conseguirá regularizar su situación en el país de acogida o si, por el contrario, serán enviados todos de vuelta a Afganistán. En estas circunstancias, y a pesar de poseer la energía propia de un adolescente, Hamayun termina por derrumbarse y acepta la propuesta de su profesora de teatro. Por fin se ha convencido de que la historia de su vida puede servir para abrir los ojos a muchas personas que no saben nada sobre las vejaciones que sufren los refugiados en Europa.

Cuando todo parece ir mejor y Hamayun está en la última fase de preparaciones de la obra de teatro escolar sobre su vida como refugiado, su familia recibe la noticia de que deben abandonar el país. Después de muchos años de lucha, todas las vías para legalizar su situación se han agotado y sus esfuerzos por integrarse en la sociedad holandesa parecen haber sido en vano.

El autor deja el final abierto a la imaginación del lector mediante un ingenioso recurso estilístico con el que ironiza sobre la aleatoriedad del sistema de legalización de refugiados existente en Europa: sus vidas dependen de lo que marquen los dados.

El chico que encontró la felicidad es el drama de una infancia partida en dos, una historia real de supervivencia y lucha por la dignidad humana; una mirada descarnada y enternecedora a la realidad de los refugiados en Europa, el choque cultural y la desorientación en un entorno extraño; un relato en clave cinematográfica cuyo final no depende del protagonista ni de su familia.

Pero esta novela es, sobre todo, un homenaje al valor de la amistad, el amor, la familia y la libertad.

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30-07-2011 at 23:17 1 comentario

Siete cuentos de Dimitri Verhulst

De zeven laatste zinnenDimitri Verhulst - De zeven laatste zinnen
Las siete últimas frases
Dimitri Verhulst
Editorial Contact © 2010

Pulsa aquí para descargar un cuento íntegro de este libro traducido al español.

Las siete últimas frases es un libro pequeño pero importante. Un libro que, al igual que la obra en la que está inspirado, tiene su origen en una petición expresa al autor.

En 1786, la hermandad de la Santa Cueva de Cádiz encargó al austriaco Joseph Haydn una composición orquestal dedicada a las siete últimas palabras (frases) de Jesucristo en la cruz. En 2009, con motivo del año Haydn, el cuarteto de cuerda belga Ensor le pidió a Dimitri Verhulst, a su vez, que escribiera un cuento dedicado a cada una de aquellas palabras desde la cotidianeidad contemporánea, liberándolas así de su carga religiosa. El resultado es un libro único, un verdadero tesoro en el que los siete relatos de Verhulst van acompañados de un CD en el que se incluyen las siete piezas de Haydn interpretadas por el cuarteto de cuerda Ensor.

Dimitri Verhulst demuestra que, en las distancias cortas, su pluma goza de la misma agudeza, precisión y sensibilidad que en sus novelas. Vuelven a surgir algunos de sus temas, el amor, la perplejidad, la inmigración o la muerte. En el cuento titulado Todo está consumado, según la tradición cristiana la penúltima frase pronunciada por Jesucristo, Verhulst hace, en poco más de mil palabras, un emocionante recorrido por la insignificante vida de un hombre (“una miga en el cosmos”) con la misma técnica narrativa que utilizó en Godverdomse dagen para resumir de forma vertiginosa, en menos de doscientas páginas, la historia de la humanidad: una suerte de impresionismo literario mediante el cual surgen bellísimos paisajes de luces y sombras con pocas pinceladas pero muy certeras, sugiriendo por omisión mucho más de lo que el ojo percibe a simple vista.

En Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? vuelve a aparecer la figura del padre alcohólico como protagonista en un relato crudo, conmovedor y cómico a partes iguales. Pero lo mejor es que cada uno juzgue por sí mismo, de modo que aquí dejo una versión íntegra de este cuento, representativo del contenido y el tono de un libro que es un auténtico regalo para lectores ávidos de nuevos horizontes:

Pulsa aquí para descargar la versión íntegra en español del cuento Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?, escrito por Dimitri Verhulst y traducido por Gonzalo Fernández.


10-10-2010 at 21:36 1 comentario

Una vida de mentira

Hoe ik nimmer de Ronde van FrankrijkIvo Victoria Frankrijk
voor min-twaalfjarigen won
(en dat het me spijt)

Nunca gané el Tour de Francia
para menores de doce años
(y cuánto lo lamento)

Ivo Victoria
Editorial Ambo | Anthos ©2009

Mientras que la mayoría de los niños se limita a inventar simples bravuconadas para impresionar a sus compañeros de clase («ayer me bebí un litro de cocacola de un trago»), el héroe del fascinante debut de Ivo Victoria le cuenta a su mejor amigo un bulo de proporciones cósmicas. Ivo —el personaje principal se llama igual que el autor— se inventa un evento deportivo inexistente, el Tour de Francia para menores de doce años, y se declara como último ganador absoluto, ofreciendo a su crédulo amigo Dries todo tipo de detalles sobre las diferencias entre la longitud de las etapas del Tour de verdad y el de menores, las categorías de los puertos de montaña y la letra pequeña del reglamento en lo relativo a la edad de los participantes. Incluso le asegura tener una gran amistad con Lucien van Impe, el último ciclista belga que ganó el Tour.

Veinticinco años después, Ivo quiere quitarse de encima el peso de aquella mentira y ofrecer sus más sinceras disculpas a su antiguo amigo. Para ello, el protagonista regresa a Edegem, su pueblo natal, un viaje que permitirá al autor realizar un largo recorrido por la infancia y la adolescencia del protagonista. Gran parte de la historia se centra en los años escolares de Ivo, cuando, gracias a aquella invención de su triunfo como ciclista, se convierte en uña y carne con el tímido Dries. En ese periodo, Ivo también está convencido de contar con el amor de Anja, una niña a la que le ha dicho que su verdadero nombre es Tarzán. El lector sabe, sin embargo, que Anja dedica sus miradas a otro chico que hay detrás de él. Su vida es una gran mentira.

La tragedia de Ivo sale pronto a la superficie. Sus fabulaciones dignas del mejor Samaniego no son más que bombas de humo con las que enmascarar su inseguridad y su soledad. Poco a poco, a medida que el relato se aproxima al momento en que el protagonista, ya en la edad madura, siente un ataque de pánico y experimenta la necesidad de buscar a su viejo amigo, el libro se convierte en un estudio de color sepia sobre las muchas formas en que los recuerdos dejan cicatrices indelebles en la vida de las personas.

El proceso mediante el cual va tomando forma la identidad de Ivo es una gran aventura para el lector. Dries, Anja y todos los demás chicos del colegio crecen, pero él sigue siendo en parte un niño y su percepción de la realidad sigue estando influida por los altos vuelos que tomaba su imaginación infantil. El paréntesis que sirve de apéndice al larguísimo y seductor título de este libro tiene dos lecturas. Por un lado, Ivo quiere disculparse ante sus amigos por haber mentido (no hay un Tour para menores de doce años). Pero lo que él lamenta de verdad no es la mentira en sí, sino el hecho de no haber ganado aquel evento deportivo imaginado ni ninguna otra cosa.

El tema de la novela es a primera vista muy sencillo —el conocido conflicto interior del chico que no quiere hacerse adulto—, pero el lector atento descubrirá una estructura narrativa rica y compleja. En cualquier caso, la receta a base de partes iguales de nostalgia y humor funciona a las mil maravillas.

Gonzalo Fernández
www.gonzalofernandez.es


28-09-2010 at 17:53 Deja un comentario

El carácter indomable del espíritu humano

Dorsvloer vol confettiDorsvloer vol confetti
Tierra árida cubierta de confeti
Franca Treur
Editorial Prometheus © 2009

Franca Treur es sin lugar a dudas la debutante más aclamada del último año en las letras neerlandesas. Su primera novela, Dorsvloer vol confetti (que se podría traducir como Tierra árida cubierta de confeti), acaba de recibir el premio anual al mejor debut que otorga la cadena de librerías Selexyz y está nominada para algunos de los galardones más prestigiosos que todavía están por entregarse antes de que acabe el año.

El libro consiste en una serie de escenas, en el sentido más cinematográfico de la palabra, a través de las cuales Franca nos permite mirar tras las cortinas de una granja holandesa regentada por una familia perteneciente a la tradición calvinista más ortodoxa.

La historia transcurre en los años ochenta, la era de la cuota lechera y las tasas suplementarias. Son los años de las discotecas, el house y el éxtasis, pero también —al menos en los círculos calvinistas— del estudio de la Biblia, las congregaciones eclesiásticas y la austeridad catártica.

Katelijne, la protagonista, es una niña curiosa de doce años que crece entre seis hermanos. En la granja no se ve la televisión, la radio sólo está permitida para oír las noticias y en la nevera no hay refrescos, pero sí mucha leche. La playa, dicen los padres, es un lugar de ocio vano donde a nadie se le ha perdido nada, y una visita sin permiso a la feria del pueblo es motivo suficiente para imponer un duro castigo.

¿Qué clase de libro es este? La religiosidad exacerbada de la familia es un dato que, a priori, podría echar para atrás a más de uno. Sin embargo, Dorsvloer vol confetti es un libro optimista de lectura ligera. La autora quita peso a la carga que supone la omnipresencia de Dios en la comunidad y nos ofrece una perspectiva liviana y amable de la vida en la Holanda rural.

“El padre” y “la madre”, tal y como se alude a los padres de Katelijne a lo largo de toda la obra, son estrictos y represivos, pero no llegan a ser tan miserables que despierten el odio del lector. El padre gasta una broma de vez en cuando y la madre hace la vista gorda en más de una ocasión. Además, los dos reaccionan de forma muy indulgente cuando uno de los hijos comete un pecado que le obliga a casarse a los dieciséis años. La escena de la boda, que constituye el clímax dramático de la novela, se celebra sobre tierra árida cubierta de confeti. De ahí el título.

Los personajes oscilan constantemente entre el Señor y sus pequeñas debilidades, vicios o manías. La madre se entrega con pasión a su vocación de cuidadora de flores, el padre disfruta de sus cervezas y los hermanos, por la noche, no siempre tienen las manos encima de las sábanas. Katelijne, por su parte, también se deja llevar por sus fantasías. Y aunque Dios le prohibe mentir, su afición por embelesar a los demás con sus historias es muchas veces más fuerte que su conciencia religiosa. Y esa es la forma de Franca Treur de decir que el espíritu humano nunca se llega a dejar domar del todo, ni siquiera bajo el yugo de una doctrina ortodoxa.

Gonzalo Fernández
www.gonzalofernandez.es


28-09-2010 at 17:28 Deja un comentario

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