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El chico que encontró la felicidad

El chico que encontró la felicidadEl chico que encontró la felicidad
Edward van Velden y Anoush Elman
Traducción: Gonzalo Fernández
Gran Angular (Ediciones SM) © 2011

Ya está a la venta mi traducción de De gelukvinder de Edward van de Vendel, publicado en la colección Gran Angular de Ediciones SM con el título de El chico que encontró la felicidad.

Pulsa aquí para leer las primeras páginas.

El chico que encontró la felicidad es un libro que ha dejado una huella muy profunda en mi corazón de lector, pero sobre todo en mi cabeza de traductor. Como sucede con las historias que nos conmueven, me costó mucho trabajo despedirme del protagonista, Hamayun, y de todos los personajes que lo acompañan en su inefable viaje a través de las virtudes y las miserias del ser humano: padar y madar, Faisal, Bashir, el cantante hazara, Sikander, Yuliya, Dupica y tantos otros habitantes entrañables de esta novela que configuran un espectro hipnotizante donde hay sitio para los colores más luminosos y las sombras más lúgubres.

Hamayun, un adolescente afgano de dieciséis años, vive en un centro de refugiados en la ciudad holandesa de Amersfoort. Su profesora de teatro le ofrece el puesto de director de una obra escolar cuyo contenido podrá determinar él mismo. Hamayun acepta entusiasmado pero, después de varias semanas buscando de forma estéril un tema para su obra, la profesora se cansa de esperar y le sugiere que escriba un guion basado en su propia vida. A él, por supuesto, esa idea no le gusta lo más mínimo. ¿A quién le puede interesar su vida?

Entonces comienza un larguísimo flashback que nos lleva al Afganistán de los talibanes, de donde la familia de Hamayun tiene que huir precipitadamente debido a las ideas demasiado liberales de su padre. Atrás quedan su mejor amigo, sus dos abuelas y un hermano demasiado pequeño como para afrontar el peligroso e incierto viaje en el que se ven obligados a embarcarse, sujetos a los caprichos de una siniestra organización de traficantes de personas. A partir de este momento, la novela se convierte en una aventura con destino desconocido que llevará a sus protagonistas por los parajes más inhóspitos de Asia y Europa, hasta dar con sus huesos en Holanda después de muchos meses de privaciones y penurias.

La estancia de la familia en Holanda está marcada por una interminable serie de humillantes e infructuosos trámites burocráticos para legalizar su situación, mientras Hamayun y sus hermanos intentan hacerse un hueco en su nuevo entorno. Así, el protagonista descubrirá poco a poco un nuevo idioma y otras costumbres, hará amistades con chicos y chicas procedentes de todos los rincones del mundo y vivirá sus primeros escarceos amorosos. Pero cada pequeña alegría parece desvanecerse indefectiblemente por la dolorosa incertidumbre que supone no saber nunca si su familia conseguirá regularizar su situación en el país de acogida o si, por el contrario, serán enviados todos de vuelta a Afganistán. En estas circunstancias, y a pesar de poseer la energía propia de un adolescente, Hamayun termina por derrumbarse y acepta la propuesta de su profesora de teatro. Por fin se ha convencido de que la historia de su vida puede servir para abrir los ojos a muchas personas que no saben nada sobre las vejaciones que sufren los refugiados en Europa.

Cuando todo parece ir mejor y Hamayun está en la última fase de preparaciones de la obra de teatro escolar sobre su vida como refugiado, su familia recibe la noticia de que deben abandonar el país. Después de muchos años de lucha, todas las vías para legalizar su situación se han agotado y sus esfuerzos por integrarse en la sociedad holandesa parecen haber sido en vano.

El autor deja el final abierto a la imaginación del lector mediante un ingenioso recurso estilístico con el que ironiza sobre la aleatoriedad del sistema de legalización de refugiados existente en Europa: sus vidas dependen de lo que marquen los dados.

El chico que encontró la felicidad es el drama de una infancia partida en dos, una historia real de supervivencia y lucha por la dignidad humana; una mirada descarnada y enternecedora a la realidad de los refugiados en Europa, el choque cultural y la desorientación en un entorno extraño; un relato en clave cinematográfica cuyo final no depende del protagonista ni de su familia.

Pero esta novela es, sobre todo, un homenaje al valor de la amistad, el amor, la familia y la libertad.

www.gonzalofernandez.es

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30-07-2011 at 23:17 1 comentario

Nueva Fundación para las Letras Neerlandesas

Según un comunicado oficial emitido hoy, la Fundación para las Letras y la Fundación para la Promoción y Traducción de Literatura Neerlandesa constituyen desde el 1 de enero de 2010 una única entidad jurídica. La nueva fundación, el Nederlands Letterenfonds (Fundación para las Letras Neerlandesas) continuará con renovadas energías las labores de apoyo a escritores y traductores y promoción de la literatura neerlandesa en el mundo que venían realizando las dos entidades fusionadas. Gracias al apoyo del Ministerio de Cultura holandés, la nueva fundación verá reforzadas sus políticas relativas a traducciones internacionales, obras de no-ficción de calidad y nuevos desarrollos en la literatura y el sector literario.

Ambas instituciones están trabajando ya a pleno rendimiento para unificar criterios, crear una nueva imagen corporativa común y realizar el traslado a la nueva sede. Próximamente se hará pública la nueva dirección postal de la entidad surgida de la fusión. Hasta ese momento, ambas institucionoes conservan sus direcciones conocidas.

05-01-2010 at 17:31

Infancia, cultura y comunicación

Esta semana he recibido el libro de Franky Devos “Infancia, cultura y comunicación”, que traduje del neerlandés bajo la coordinación editorial de Kateleine van der Maas.

Infancia, cultura y comunicación

El producto final es fantástico, gracias a las deliciosas ilustraciones de Noemí Villamuza y a la maquetación limpia y elegante de José Luis de Hijes.

“Infancia, cultura y comunicación”
(cuyo título original era “XS. Over kinderen, cultuur & communicatie”), es un manual de márketing cultural concebido como herramienta de ayuda a educadores, responsables de departamentos de comunicación, bibliotecas, teatros y otras instituciones culturales para promocionar sus actividades infantiles y despertar en los más pequeños la llama de la pasión por el arte y la cultura.

El libro ha sido publicado por Ediciones Autor de la Fundación Autor en su sello Nuevos Públicos bajo la dirección editorial de Rubén Gutiérrez del Castillo.

Franky Devos es director general del Centro Cultural BUDA de Kortrijk (Flandes, Bélgica).

12-12-2008 at 10:05

Récord de venta de libros en holandés

En 2007 se vendieron en Holanda 45 millones de libros publicados en neerlandés, un récord histórico. Esto supone una media de aproximadamente 3 libros por persona. Esta estadística, elaborada por SCPNB y publicada hoy en distintos medios, se refiere exclusivamente a textos literarios (ficción, no ficción, poesía y literatura infantil y juvenil). Es decir, no se incluyen libros de texto o divulgativos.

Entre los 100 títulos más vendidos hay 58 libros escritos originalmente en neerlandés y 42 traducciones. Esta proporción contrasta notablemente con el mundo anglosajón, donde el porcentaje de traducciones editadas a duras penas pasa del 3,5% del total y no suele haber ningún libro escrito originalmente en un idioma distinto al inglés entre los libros más vendidos. En España el porcentaje de traducciones editadas está actualmente en un mero 28,2% de total, según los últimos datos disponibles.

18-02-2008 at 17:56 1 comentario

Papanatismo provinciano

Son cosas que ya sabíamos: en el mundo anglosajón no hay ningún interés por lo que se escribe en cualquier lengua que no sea el inglés; y en nuestra querida España casi todo lo que se traduce proviene del inglés. Esto último es lo que Manuel Rodríguez Rivero denomina, con gran acierto, papanatismo provinciano.

Manuel Rodríguez Rivero es un personaje curioso que se autodefine como crítico editorial antes que literario. Es un comentarista de los entresijos del mundo editorial, pongámoslo así. En su columna semanal en El País, Ídolos de la cueva, decía la semana pasada muchas cosas y muy interesantes sobre la publicación de traducciones.

En el citado artículo se ofrecen algunos datos que vienen a confirmar, una vez más, el pertinaz afán de los angloparlantes por mirarse el ombligo. Por ejemplo, hace años que en las bibliotecas públicas del Reino Unido no figura ni una sola traducción entre los cien libros más prestados. Es decir, prácticamente todos los libros que piden los usuarios fueron escritos en inglés. En España, desgraciadamente, se desconocen los datos sobre los libros más solicitados en las bibliotecas públicas, que más que bibliotecas son pequeños monumentos a la falta de vergüenza del Ministerio de Cultura de este país de siesta y desidia.

Por otra parte, en 2007 no figura ni una sola traducción entre los 20 libros más vendidos en Estados Unidos (con ventas que van desde siete millones hasta 495.000 unidades). También nos ofrece Manuel Rodríguez Rivero datos globales del mundo angloparlante, si bien del año 2004. En aquel período, tan solo el 3,85% de los libros publicados en el conjunto de los países de habla inglesa fueron traducciones, frente a un 28,2% en España (o una cantidad que suele oscilar entre el 40 y el 50% en los Países Bajos).

Durante el siglo XX sólo tres obras de autores hispanohablantes (una de ellas escrita en inglés) consiguieron colarse entre los diez primeros puestos en las listas de best-sellers de Estados Unidos: Los cuatro jinetes del Apocalipsis, de Blasco Ibañez (1919), The last puritan, de George Santayana (1935) y Como agua para chocolate de Laura Esquivel (1993).

Ahora se habla mucho del éxito en Estados Unidos de La sombra del viento de Ruiz Zafón y La cena secreta de Javier Sierra (que al parecer es el primer libro escrito en español que ha conseguido figurar en la lista de best-sellers del New York Times). Pero no nos engañemos. Que estos libros hayan conseguido cierta repercusión en el mundo anglosajón no indica un cambio de tendencia en su ya tradicional desinterés por todo lo que sucede fuera de su barrio.

Pero si es criticable la actitud de los anglosajones, más lo es si cabe la de los editores españoles, que más de la mitad de las traducciones que publican son libros escritos originalmente en inglés. No puedo estar más de acuerdo con el párrafo que cierra la columna de Manuel Rodríguez Rivero del pasado 13 de febrero sobre este asunto:
Las traducciones han sido, desde la “Epopeya de Gilgamesh” en adelante, uno de los más fecundos puentes entre culturas y civilizaciones. Que el país más poderoso de la tierra se muestre tan empecinadamente carente de curiosidad por lo que se escribe en otras lenguas no es un buen síntoma. Como, al revés, quizás sea también signo de papanatismo provinciano el hecho de que casi el 50% del total de lo que se traduce en España provenga de la lengua de Shakespeare, convertida ahora en koiné imperial. Así estamos.

17-02-2008 at 13:58 2 comentarios

Franky Devos XS

Después de la buena acogida que tuvo el manual de márketing cultural para jóvenes del autor flamenco Franky Devos Jóvenes pero alcanzables, la Fundación Autor acaba de obtener los derechos para publicar también su nueva obra. Una vez más volverán a confiar en mí para traducir el libro al castellano. En estos momentos el autor realiza algunas adaptaciones en el texto para la edición española.

El nuevo trabajo de Devos lleva por título XS. Sobre niños, cultura y comunicación (XS. Over kinderen, cultuur en communicatie). Al igual que Jóvenes pero alcanzables, se trata de un manual de márketing cultural, pero esta vez dirigido a un público aún más joven. Una de las hipótesis de partida del libro es que entre los nueve y once años los niños viven un período fundamental para el desarrollo de su posterior interés (o desinterés) por la cultura. Por eso, Franky Devos considera fundamental saber estimularles en esa etapa y para ello propone una serie de técnicas específicas.

El libro, en el que han participado Gitte Mast y Evert Asselman como co-autores, se marca como objetivo contagiar a los niños la pasión por la cultura a muy temprana edad.

En España no hay literatura sobre márketing cultural. Es un tema al que sólo se le ha empezado a prestar atención muy recientemente. Por ello hay que buscar autores y experiencias más allá de nuestras fronteras. Tradicionalmente, dentro del mundo de la cultura española (y en realidad también fuera de él), el márketing se ha considerado siempre un negocio sucio. Craso error del que ahora por fin parecemos empezar a despertar. Cada vez más gente se da cuenta de que para los productos artísticos, sean del tipo que sean, también hay que hacer campañas de comunicación. Y ahí es donde los manuales de Franky Devos pueden servir de gran ayuda a los departamentos de márketing de todo tipo de entidades culturales en España.

XS significa:
Extra small (Muy pequeño)
Excess (Exceso: Parte que pasa más allá de la medida o regla.)
Access (Acceso: Acción de llegar o acercarse.)

27-12-2007 at 16:08

El mecanismo de la felicidad

I do not know what I may appear to the world, but to myself I seem to have been only like a boy playing on the sea-shore, and diverting myself in now and then finding a smoother pebble or a prettier shell than ordinary, whilst the great ocean of truth lay all undiscovered before me.
Isaac Newton

Esta es la cita que eligió Willem Frederik Hermans para abrir Nooit meer slapen, una de sus novelas más aplaudidas. Sobre este título volveré en el futuro próximo, porque tiene mucha miga desde el punto de vista de un traductor. Por ahora sólo quería concentrarme en la cita de Isaac Newton.

A mí me ha recordado a un artículo de Ortega y Gasset titulado Teoría de la felicidad. Ortega y Gasset explica que la felicidad que sentimos es directamente proporcional a la cantidad de tiempo que pasamos ocupados en actividades que absorben completamente nuestra atención. Isaac Newton, al mirar atrás y reflexionar sobre su vida, se ve a sí mismo como un niño pequeño que ha pasado su tiempo jugando en la playa. Si admitimos como cierta la teoría de Ortega y Gasset, debemos concluir que un niño jugando representa el paradigma de la felicidad. Nadie tan ensimismado en sus actividades como un niño en sus juegos.

Pero lo más interesante de esta cita, en mi opinión, es la utilización del mar como imagen de todas las cosas que no están al alcance del conocimiento humano. La felicidad de Newton no es exclusivamente el resultado de sus actividades lúdicas. Su felicidad implica además aceptar la imposibilidad de conocer la verdad. Newton observa el mar con fascinación, pero no deja que su inmensidad le obsesione ni le distraiga. Esta es, al menos, la interpretación que yo hago.

Mi traducción de la cita sería la siguiente:

No sé qué imagen tendrá el mundo de mí, pero yo, al mirar atrás, me veo como un niño jugando en la playa, entreteníendome en encontrar de vez en cuando una piedra más pulida o una concha más bonita de lo normal, mientras el gran océano de la verdad permanece insondable ante mí.
Isaac Newton

Habrá quien opine que Newton no dice “al mirar atrás”. Sin embargo, la expresión que utiliza, “I seem to have been”, indica que estamos ante una reflexión hecha al final de su vida. Las traducciones excesivamente literales nunca suenan bien. Se trata de capturar la esencia y, sin perder nada del contenido original (o perdiendo lo mínimo posible), conseguir que suene bien en el idioma de destino. Por eso también he optado por traducir “sea-shore” como “playa”. Una traducción más literal diría “un niño jugando en la costa (marítima)”. Pero eso en castellano no invoca la imagen que quiere utilizar Newton. En nuestro idioma todo el mundo hablaría de “un niño jugando en la playa”.

03-04-2007 at 10:55

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