Posts filed under ‘Reseñas literarias’

El pequeño Félix

Kleine Felix
Kleine Felix (El pequeño Félix)
Peter van Gestel
Editorial Querido Kind © 2008

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Peter van Gestel (Amsterdam, 1937), autor de libros infantiles y juveniles, ha escrito muchas historias ambientadas en nuestros días, historias muy buenas y a veces incluso excelentes. Sin embargo, el espacio temporal en el que sus habilidades narrativas salen a relucir con todo su brillo es el Amsterdam de la posguerra, el de los años inmediatamente posteriores a la ocupación nazi. Así lo demostró en 2001 con Winterijs (literalmente, “Hielo de invierno”) en el que los traumas causados por la persecución judía reciben la terapia de la sensibilidad tragicómica.

Ahora aparece Kleine Felix (El pequeño Félix). Ya en la primera página queda claro que el relato se desarrolla poco después de la guerra. Todo lo que viene después no hace más que corroborar que Van Gestel se encuentra en su salsa. Con pocas y certeras pinceladas dibuja con gran precisión el Amsterdam de aquellos días y en apenas 140 páginas da vida, en varias historias trenzadas, a un maravilloso elenco de personajes.

El protagonista es Félix, un niño de 9 años con una infancia despreocupada al que le gusta colarse en los famosos cines Tuschinski de la capital holandesa. Pero dos sucesos inesperados cambian completamente sus circunstancias: sus padres se ven obligados a emprender un viaje de varios meses y su primita emigra a Australia junto a su familia. Félix se ve de pronto en el asilo infantil de sus tíos, donde nada es como él recordaba de sus visitas. Pero no tardará en escaparse de allí…

Félix es un niño soñador que tan pronto resulta resabido como ingenuo, como en los diálogos con su tío en el asilo. Con las chicas, por otra parte, sus conversaciones tienen un carácter más cómico. Félix observa su entorno y todas las cosas cotidianas, dando vida así a los grandes acontecimientos. Pero él encuentra la felicidad en las cosas pequeñas, como cuando su padre, artista de variedades, le hace una demostración de su nuevo acto. Nunca se había sentido tan cerca de su padre como entonces…

Un libro espléndido para niños y niñas hasta trece o catorce años, pero también un deleite para cualquier adulto.

Gonzalo Fernández

14-01-2009 at 16:32

Las cosas de Dimitri Verhulst

Actualización (10-10-2010):
Pincha aquí para descargar un cuento de Dimitri Verhulst traducido al español.

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De helaasheid der dingenDe helaasheid der dingen
Dimitri Verhulst
Editorial Contact © 2006

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Dimitri Verhulst es uno de los talentos más grandes que hay actualmente en Flandes y en todo el ámbito de la lengua neerlandesa. De helaasheid der dingen, un título tan maravilloso en neerlandés como difícil de traducir a cualquier idioma (significa literalmente “La lamentabilidad de las cosas”, con palabra inventada incluida), es la obra que le ha reportado notoriedad mediática.

Ya había comentado por aquí La señora Verona baja de la colina, otra novela de Verhulst muy conmovedora y de alto contenido poético. En La lamentabilidad de las cosas (llamémosla así), el registro literario es distinto. En vez de un valle de lágrimas nos encontramos una orgía de sonrisas, risas y a veces hasta carcajadas. Sigue habiendo un trasfondo de perplejidad ante lo absurdo del mundo que habitamos y la vida que vivimos, pero aquí las situaciones cómicas ganan la partida al dolor causado por el vacío existencial.

El escritor regresa a su pueblo natal, un lugar de Flandes donde nunca sucede nada y donde la dipsomanía no es una enfermedad sino un deporte, para hacer un recorrido por su infancia y adolescencia. Allí, en sus primeros años de existencia, habitaban sus tíos, para quienes batir el récord del mundo de consumo de bebidas alcohólicas es lo más grande que un hombre puede alcanzar en esta vida y cuya devoción por Roy Orbison les lleva a invadir la intimidad de unos vecinos sin ningún miramiento con las normas más básicas de la convivencia en sociedad; su padre, que lleva a su hijo recién nacido de bar en bar en las alforjas de su bicicleta para mostrárselo orgulloso a sus amigos al tiempo que se agarra una melopea de proporciones colosales; y su abuela, cuyo descanso nocturno se ve interrumpido con demasiada frecuencia por la policía, que una vez más viene a devolver a casa a uno de sus hijos en un estado comatoso provocado por el consumo masivo de alcohol.

Verhulst es, a pesar de su corta edad, un gran estilista con mucho sentido del ritmo narrativo y con gran capacidad para atrapar al lector en novelas de media distancia como esta: doscientas páginas que se leen casi de una sentada.

Gonzalo Fernández

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Godverdomse dagen op een godverdomse bolGodverdomse dagen op een godverdomse bol
Dimitri Verhulst
Editorial Contact © 2008

La última novela de Dimitri Verhulst tiene, una vez más, un título tan ingenioso y delectable como intraducible. Godverdomse dagen op een godverdomse bol (más o menos “Días de mierda en una bola de mierda”), es una originalísima oda al inexplicable mundo en el que nos encontramos y a la demencial historia, tan absurda como, por lo que sabemos, cierta, de unos seres unicelulares que aparecen en el mar y evolucionan hasta salir del agua y arrastrarse por las playas para terminar convirtiéndose en monos pensantes, seres humanos que inventan guerras, traiciones, conflictos e intrigas, movidos por instintos que casi siempre tienen su explicación última en la búsqueda de satisfacción sexual. La evolución como hilo conductor de un relato condensado en menos de doscientas páginas, un big bang de palabras, pequeñas historias y aforismos que nos llevan a través de todos los eventos y lugares significativos de la historia del hombre sin mencionar ninguno de ellos por su nombre, sin mencionar siquiera al propio ser humano, al que el autor se refiere como “eso”.

Verhulst ha vuelto a lograr éxito comercial y de crítica, insuflando juventud, descaro y autenticidad a la literatura contemporánea. Este escritor se encuentra en una excelente posición de partida en la hipotética carrera por convertirse en una de las grandes voces europeas del siglo XXI.

Gonzalo Fernández

08-11-2008 at 20:29

El cuarto oscuro de Damocles

De donkere kamer van Damokles (W.F.Hermans)De donkere kamer van Damokles
El cuarto oscuro de Damocles
Willem Frederik Hermans
Editorial G.A. van Oorschot © 1958

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El cuarto oscuro de Damocles es un libro que habla sobre los límites de la percepción y la imposibilidad de definir la realidad, dos de los grandes temas de la obra de Willem Frederik Hermans.

Los eventos que dan cuerpo al relato tienen lugar entre 1940 y 1945, los años que duró la ocupación nazi de Holanda, aunque los primeros capítulos nos llevan más atrás, hasta la infancia del protagonista.

Henri Osewoudt es un estanquero lampiño y con voz de pito que lleva una vida vulgar al margen de las intrigas bélicas que asolan Europa. Un día recibe la visita de Dorbeck, un misterioso personaje activo en la resistencia que necesita urgentemente a alguien que se pueda encargar del revelado de un carrete con material supuestamente comprometedor para los intereses nazis. A partir de ese momento, Osewoudt entra en un mundo de espejos falsos y mentiras, un laberinto en el que nadie se puede fiar de nadie y donde la traición espera detrás de cada esquina. La ingenuidad del estanquero metido a héroe de la resistencia, así como su voluntad de cumplir a rajatabla las órdenes de Dorbeck, le sitúan en una posición complicada. Todos desconfían de Osewoudt: no sólo los nazis y la resistencia, sino los propios miembros de su familia, o lo que queda de ella. ¿Dónde está la línea que separa la percepción de la realidad? El gran logro de esta novela, cuyo título hace referencia a una escena en la que Osewoudt espera el revelado de una foto de Dorbeck que podría suponer su exculpación o su sentencia, es que el lector llegará a dudar de la realidad tanto como los propios personajes.

El cuarto oscuro de Damocles fue aclamada recientemente por Milan Kundera, que se preguntaba en una entrevista concedida al diario Le Monde cómo era posible que no conociera este libro.

Willem Frederik Hermans era un adolescente de Amsterdam cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, un período que le marcó para el resto de su vida. Su hermana mayor y su primo se suicidaron poco después de la invasión alemana. La confusión moral propia de los tiempos de guerra constituye un escenario perfecto para el desarrollo de las novelas nihilistas de Hermans.

El cuarto oscuro de Damocles ha sido traducida al inglés, francés, griego, alemán, polaco, finlandés, noruego, sueco y danés, entre otros idiomas. En Holanda lleva 39 ediciones, la última en 2006, lo cual supone casi una edición al año desde su aparición en 1958. Son datos que hablan de la categoría indiscutible de clásico de esta obra.

En castellano sigue sin haber traducciones de Willem Frederik Hermans, un autor esencial de la literatura europea del siglo XX que a menudo ha sido comparado con Kafka y Céline.

Actualización: A todo esto, ya hay en el mercado español dos traducciones de Willem Frederik Hermans. Tusquets publicó El cuarto oscuro de Damocles en 2009 y No dormir nunca más (Nooit meer slapen) en 2010, ambas en la traducción de Catalina Ginard.

Gonzalo Fernández

09-03-2008 at 15:50 1 comentario

La fábrica de nostalgia

De heimweefabriek (Douwe Draaisma)De heimweefabriek
Douwe Draaisma
Editorial Historische Uitgeverij © 2008

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Douwe Draaisma, conocido en España por su bestseller internacional Por qué el tiempo vuela cuando nos hacemos mayores (Alianza Editorial, 2006), acaba de publicar en Holanda una nueva obra sobre la memoria y los efectos del envejecimiento.

De heimweefabriek (La fábrica de nostalgia), consta de ocho ensayos cuyo hilo conductor es la progresiva degradación de la memoria con la edad. El mejor remedio contra la pérdida de memoria es simplemente seguir utilizándola, explica Draaisma. Pero no por medio de ejercicios de “gimnasia mental” al estilo del famoso brain training de Kawashima, sino haciendo lo que hemos hecho siempre. Es decir, sin dejar de molestarnos en aprender a utilizar un aparato nuevo (en vez de dejar que lo hagan nuestros hijos) o memorizando pequeños datos que forman parte de nuestras tareas diarias (el número de la tarjeta de débito, las contraseñas de internet, el número del DNI, direcciones postales, etc…)

Este libro matiza de forma muy documentada la impresión general que se ha creado en el mercado con la introducción de todo tipo de métodos para entrenar la memoria. La conclusión es sencilla: la memoria se deteriora si dejamos de estimularla, pero eso no significa que podamos entrenarla como si fuera un músculo con trucos, juegos y puzzles.

Douwe Draaisma pone en tela de juicio un gran número de mitos relacionados con la memoria. Así, salen a colación la supuesta utilización de únicamente el 10% del cerebro o la discutible memoria prodigiosa de algunos individuos, que normalmente es una memoria especializada. Lo que sí es cierto, es que una memoria imponente es el resultado de haberla utilizado con dedicación durante muchos años.

En cualquier caso, parece ser que seguimos sin saber gran cosa sobre el funcionamiento de la memoria. Draaisma desmenuza el asunto para distinguir hechos demostrados de mitos propagados por intereses comerciales.

Gonzalo Fernández

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Ontregelde geesten (Douwe Draaisma)Ontregelde geesten
Douwe Draaisma
Editorial Historische Uitgeverij © 2006

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¿Qué tienen en común Alois Alzheimer, James Parkinson, Hans Asperger o Sergei Korsakov? Todos ellos son personas de carne y hueso, investigadores, psiquiatras o neurólogos convertidos en palabras que definen una enfermedad, un síndrome o un trastorno autista. Al prestar sus apellidos a un concepto sus nombres de pila cayeron en el olvido y muy pronto también sus historias, sus vidas y las circunstacias de sus descubrimientos.

En Ontregelde geesten (literalmente Mentes desarregladas), Douwe Draaisma reconstruye las vidas de trece estudiosos de la mente. ¿Qué fue lo que descubrieron? ¿Quienes fueron sus pacientes? Una galería de retratos que ofrece una perspectiva poco habitual sobre la historia de la investigación de las enfermedades del cerebro.

Gonzalo Fernández

09-03-2008 at 14:41

El país de las paradojas

Een continent in het kleinEen continent in het klein
Cultuurwijzer voor het moderne Spanje
Maarten Steenmeijer
Editorial Bert Bakker © 2007

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Spain rocks. España es cool. España es moderna. El restaurante más exclusivo del mundo se encuentra en Cataluña. Las obras de Santiago Calatrava se convierten en atracciones turísticas antes incluso de ser concluidas. La sombra del viento se vende como pan caliente en librerías de los cinco continentes y La cena secreta de Javier Sierra se cuela en el top diez del New York Times, un hito jamás conseguido por ninguna novela española. Custo diseña trapos que lucen en perchas con nombres como Madonna o aparecen en series de televisión de repercusión universal como Sex and the City y Friends. Sí… tal y como publicó la prestigiosa revista Time a toda portada en 2004, Spain rocks. Pero España es también un país traumatizado, dividido y enfrentado. España es un país donde casi después de una década metidos en el siglo XXI hay heridas que siguen supurando y donde posiciones antagónicas heredadas de un pasado remoto parecen hoy más irreconciliables que nunca. España es una democracia donde el insulto es moneda de cambio habitual y el debate brilla por su ausencia, una democracia compuesta a base de retales, un país donde regionalistas fascistoides conviven con fanáticos de la unidad territorial, comunistas recalcitrantes y republicanos que queman públicamente fotografías del monarca.

El profesor Steenmeijer bosqueja con maestría las grandes paradojas de España en ciento noventa páginas que se dejan leer sin pausa, haciendo un repaso certero de más de dos mil años de historia y utilizando con gran conocimiento de causa decenas de citas literarias y periodísticas para fundamentar sus ideas. El texto está dividido en cuatro partes bien diferenciadas en las que a menudo se sacrifica el orden cronológico en favor de la claridad del discurso. A fin de cuentas, tal y como indica el subtítulo del trabajo, se trata de una Guía cultural de la España moderna y no de un libro de historia. En la primera parte el autor pone directamente el dedo en la llaga y se echa al ruedo en busca de la identidad de los españoles o de lo español, entrando de lleno en los problemas regionales, la cuestión catalana y el drama vasco. En la segunda y tercera parte hace un recorrido por la historia de la península desde los romanos hasta la Transición, el golpe de Estado, el debate sobre la OTAN, la movida, el año 92, el ascenso de Aznar, el 11-M y Zapatero, derribando muchos mitos por el camino, arramblando con cierto tabúes y poniendo los hechos en una perspectiva que sólo puede ofrecer quien observa desde fuera. En esta parte, que constituye la espina dorsal del libro, queda sobre todo claro cuál es la raíz histórica de las dos Españas y, finalmente, cuál es el trauma provocado por un proceso de transición hacia la democracia durante el que todo lo relacionado con la guerra y las atrocidades de la dictadura fue silenciado de manera consciente por ambos bandos con la coartada de no entorpecer el cambio de sistema político. Por último, la cuarta parte comienza explicando con gran precisión el efecto polarizador del debate sobre la memoria histórica que está teniendo lugar estos últimos años. Dado que ni la política ni las instituciones han sabido hasta hoy curar las heridas del pasado, han tenido que ser la literatura y el cine, ya terminada la década de los ochenta, los encargados de buscar respuestas. El autor nos ofrece una exquisita selección revisando de forma extensa y citando obras de Muñoz Molina, Aldecoa, Chirbes, Cercas, Almodóvar y otros. Esto, el hecho de que tengan que ser el cine y la literatura los encargados de ahuyentar determinados fantasmas, no deja de ser una paradoja más, pues como explica Javier Marías en una cita seleccionada con tino por Steenmeijer, no son los relatos de los testigos ni los tratados de historia quienes determinan la imagen que tenemos del pasado, sino las novelas y las películas. Es decir, la ficción. Y esto es algo difícil de digerir cuando se trata de tu propia familia y de tu propio país. Efectivamente, el cine y la literatura ayudan a paliar el dolor. Pero los españoles seguimos echando de menos una cura definitiva para los males endémicos de nuestra sociedad. Y esa cura sólo pasa por el diálogo y por realizar ciertas concesiones en ambos bandos, de forma que de una vez por todas podamos cicatrizar los traumas del pasado y volver a mirar hacia el futuro sin rencor ni resentimiento. Lo triste es que, en vista del panorama actual, queda relativamente poco espacio para el optimismo.

Si eres español y dominas el holandés, lee este libro. Te va a gustar. Si no eres español y te interesa España, su gente y su cultura, lee este libro. También te va a gustar.

Gonzalo Fernández

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Esta reseña de cosecha propia aparece en el número de marzo de 2008 de la revista Foco, publicación trimestral de la Asociación de Profesores de Español en Holanda (Vereniging Docenten Spaans in Nederland).

29-02-2008 at 15:16 3 comentarios

La señora Verona baja de la colina

Dimitri Verhulst Mevrouw Verona daalt de heuvel afMevrouw Verona daalt de heuvel af
Dimitri Verhulst

Editorial Contact © 2006

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Dimitri Verhulst (Flandes, 1972) es un escritor sublime, un artista de la palabra que nos sorprende en cada página con deliciosos hallazgos lingüísticos. Ya sólo los títulos de sus libros son capaces de conmover por sí mismos, como es el caso de De helaasheid der dingen, su penúltimo trabajo. La explicación y búsqueda de una traducción adecuada para ese lema requerirían una entrada aparte, así que de momento ahí lo dejo. Aquí y ahora sólo quería hablar de su último libro.

Hace algo más de un año apareció Mevrouw Verona daalt de heuvel af (La señora Verona baja de la colina), un relato muy original que poco tiene que ver con el mencionado más arriba. La señora Verona y el señor Pottenbakker se instalan, siendo dos jóvenes enamorados, en una casita de cuento situada en una de las tres colinas de un apartado pueblo. El señor Pottenbakker es un fumador compulsivo que, como consecuencia de ello, enferma de forma irreversible siendo aún relativamente joven. La señora Verona llora a su manera la temprana muerte de su pareja. Cuando alcanza la respetable edad de 82 años siente que ha llegado su hora y decide bajar de la colina, sabiendo que ya nunca más volverá a subir. Su memoria hace un repaso de los habitantes más pintorescos del pueblo, desde la única doctora hasta el loco de la tienda de ultramarinos, pasando por el tonto del pueblo y los jóvenes que intentaron seducirla cuando quedó viuda. Las anécdotas se suceden a gran velocidad y aparecen ante nosotros de forma nítida, vívida, como si el tiempo se hubiera detenido o nos mostraran un álbum de fotografías. Todos estos elementos históricos constituyen la espina dorsal del relato. Los pensamientos de la señora Verona nos llevan finalmente hacia el pasado más remoto, hasta los momentos de felicidad desbordante junto al gran amor de su vida.

La prosa de Verhulst tiene una gran carga poética. Desde la primera frase atrapa nuestra atención y ya no nos vuelve a dar tregua. A pesar de lo grave del tema que trata la novela, a menudo no nos queda más remedio que soltar una carcajada.

El único punto negativo es que el libro es demasiado corto. Sólo son 112 páginas, y uno se queda con ganas de más.

La señora Verona baja de la colina fue finalista de la última edición del prestigioso premio literario AKO, que se falló en noviembre de 2007.

Gonzalo Fernández

22-01-2008 at 22:53 2 comentarios

Mank

Herman Brusselmans - MankMank
Herman Brusselmans
Editorial Prometheus © 2002

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Mank (Cojo), de Herman Brusselmans, salió hace ya casi dos años. Pero no había llegado a mis manos hasta ahora. Para leer los libros de Brusselmans no es necesaria mucha concentración, en dos patadas y varias carcajadas se los ventila uno. Y Mank no es una excepción a esa regla.

Para escribir un buen libro, una de las reglas fundamentales es poseer un estilo propio, como el propio Herman Brusselmans ha dicho en más de una ocasión. Después de más de veinte años en la profesión y una cantidad monumental de libros escritos, no se puede negar que Brusselmans es un estilista, un escritor de pura raza. Un escritor que se dio cuenta muy pronto de que, en esencia, todos estamos solos y que, por lo tanto, nadie puede ir por ahí dando lecciones sobre esta vida. “Nuestras vidas están compuestas de pequeñas decisiones con pequeñas consecuencias”. Mank está construido a base de este tipo de observaciones insignificantes. El protagonista va varias veces al zapatero, se encuentra con su profesor de bádminton, considera la posibilidad de comprarse un coche, decide empezar a fumar Winston en vez de Marlboro…

Liberado de la función aleccionadora que se otorgan otros escritores, Brusselmans puede entregarse por completo a desarrollar su estilo basado en no contar nada. Un estilo rápido y cortante, con una sana dosis de misantropía: “Es una bendición que las formas de interacción entre los seres humanos no evolucionen nunca. Siempre las mismas reacciones, siempre los mismos tics, siempre la misma incomodidad en el trato entre individuos que están hechos de la misma carne, la misma sangre, los mismos huesos”. Pero mientras el cinismo acaba aburriendo, pues tarde o temprano deja entrever resentimiento, Brusselmans parece haber encontrado la paz interior. No intenta ser feliz a cualquier precio, no reparte bofetadas a todo lo que se mueve alrededor suyo y de esta forma su cinismo resulta sobre todo gracioso. Esa es precisamente la mejor cualidad de Mank y de toda la obra de Brusselmans en general: su capacidad para hacer reír.

Gonzalo Fernández

16-09-2005 at 12:10


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