Posts filed under ‘Neerlandés’

“Guerra y trementina” en Babelia

1537347687_948169_1537348939_sumario_normal_recorte1.jpgDice Juan Luis Cebrián en Babelia:

Guerra y trementina es un libro de una belleza rara en el que anida, apenas perceptible, un sentimiento europeísta anclado en la cultura de los Países Bajos. La belleza de sus descripciones nos llega gracias al espléndido trabajo como traductor de Gonzalo Fernández Gómez. Lo delicado de su reflexión y un expresionista relato de la aventura del viejo soldado, dado por muerto una y otra vez sobre el lodo de las trincheras de una guerra que no comprendía, logran componer una obra de arte de calidad extraordinaria. Capaz de estremecernos cuando resume el final de la existencia del abuelo Urbain. “Atrapado como un animal herido, abierto de pies y manos como una bestia desollada, exhaló el último suspiro”.

Lee aquí la reseña entera.

Anuncios

24-09-2018 at 16:07 Deja un comentario

Hormonas en la Bélgica profunda

Het smelt (traducción literal: “Se derrite”)Lize Spit - Het smelt
Lize Spit
Das Mag © 2016

Uno se echa a temblar ante aquellos autores noveles que irrumpen en el mundo de las letras con el marchamo de sensación literaria del año. Las expectativas creadas suelen acabar en sonadas decepciones. El debut de Lize Spit, sin embargo, es una llamativa excepción. Het smelt (traducción literal: Se derrite) es un libro con una trama tan original y bien trenzada, con personajes tan nítidos y reflexiones vitales tan acertadas, que cuesta trabajo creer que lo haya escrito una joven de solo veintiocho años.

Eva vive en Bruselas. El 30 de diciembre de 2015 viaja con un bloque de hielo en el maletero del coche al pueblo en el que creció, una aldea tan pequeña y tan perdida de la mano de Dios que la feria anual solo tiene cuatro atracciones, de las cuales, una es el puesto de patatas fritas. Este es el dato con el que empieza la historia.

En 1988 solo nacieron tres niños en la aldea —Eva, Pim y Laurens— un hecho extraordinario que los condena a crecer juntos. En el verano de 2002, el aburrimiento y la revolución hormonal de los amigos de Eva forman un cóctel explosivo de consecuencias imprevisibles. Un juego que empieza como algo inocente, acaba descarrilando de forma trágica, dejando graves secuelas físicas y psíquicas en Eva y destruyendo para siempre el triángulo de amistad. La historia, narrada en primera persona por Eva, está compuesta por tres hilos argumentales que se van alternando sucesivamente a modo de trenza, a saber: el presente, que se limita al día del viaje de Eva al pueblo con el hielo en el maletero; los sucesos del verano de 2002, con capítulos en los que la autora dosifica magistralmente las pistas que nos van desvelando poco a poco el significado del bloque de hielo; y, por último, capítulos de información general que constituyen un collage sobre la infancia y la pubertad de Eva en el seno de una familia disfuncional, con unos padres alcohólicos y una hermana con un trastorno compulsivo.

Het smelt es un libro de formación, pero también otras muchas cosas: una historia de suspense con ciertos misterios de carácter paul-austeriano, un retrato generacional de aquellos que pasaron de la infancia a la pubertad en los años noventa y una crónica de una venganza terrible.

Tanto por la originalidad de la historia como por la acogida de los lectores, tal vez se pueda establecer un paralelismo entre Het smelt de Liza Spit y Fin de David Monteagudo. Los dos son de esos raros libros que se promocionan a sí mismos, porque quienes los leen consiguen entusiasmar a varias personas de su entorno, produciéndose una reacción en cadena cuya onda expansiva puede durar muchos años. Casi sin promoción y con el respaldo de una editorial nueva que se ha propuesto romper todas las convenciones de la distribución de libros, Het smelt lleva ya 80.000 ejemplares vendidos y siete ediciones. Y esto no ha hecho más que empezar. En Frankfurt, en octubre, se va a hablar mucho de este libro.

16-08-2016 at 10:16 Deja un comentario

Nueva Fundación para las Letras Neerlandesas

Según un comunicado oficial emitido hoy, la Fundación para las Letras y la Fundación para la Promoción y Traducción de Literatura Neerlandesa constituyen desde el 1 de enero de 2010 una única entidad jurídica. La nueva fundación, el Nederlands Letterenfonds (Fundación para las Letras Neerlandesas) continuará con renovadas energías las labores de apoyo a escritores y traductores y promoción de la literatura neerlandesa en el mundo que venían realizando las dos entidades fusionadas. Gracias al apoyo del Ministerio de Cultura holandés, la nueva fundación verá reforzadas sus políticas relativas a traducciones internacionales, obras de no-ficción de calidad y nuevos desarrollos en la literatura y el sector literario.

Ambas instituciones están trabajando ya a pleno rendimiento para unificar criterios, crear una nueva imagen corporativa común y realizar el traslado a la nueva sede. Próximamente se hará pública la nueva dirección postal de la entidad surgida de la fusión. Hasta ese momento, ambas institucionoes conservan sus direcciones conocidas.

05-01-2010 at 17:31

El pequeño Félix

Kleine Felix
Kleine Felix (El pequeño Félix)
Peter van Gestel
Editorial Querido Kind © 2008

***

Peter van Gestel (Amsterdam, 1937), autor de libros infantiles y juveniles, ha escrito muchas historias ambientadas en nuestros días, historias muy buenas y a veces incluso excelentes. Sin embargo, el espacio temporal en el que sus habilidades narrativas salen a relucir con todo su brillo es el Amsterdam de la posguerra, el de los años inmediatamente posteriores a la ocupación nazi. Así lo demostró en 2001 con Winterijs (literalmente, “Hielo de invierno”) en el que los traumas causados por la persecución judía reciben la terapia de la sensibilidad tragicómica.

Ahora aparece Kleine Felix (El pequeño Félix). Ya en la primera página queda claro que el relato se desarrolla poco después de la guerra. Todo lo que viene después no hace más que corroborar que Van Gestel se encuentra en su salsa. Con pocas y certeras pinceladas dibuja con gran precisión el Amsterdam de aquellos días y en apenas 140 páginas da vida, en varias historias trenzadas, a un maravilloso elenco de personajes.

El protagonista es Félix, un niño de 9 años con una infancia despreocupada al que le gusta colarse en los famosos cines Tuschinski de la capital holandesa. Pero dos sucesos inesperados cambian completamente sus circunstancias: sus padres se ven obligados a emprender un viaje de varios meses y su primita emigra a Australia junto a su familia. Félix se ve de pronto en el asilo infantil de sus tíos, donde nada es como él recordaba de sus visitas. Pero no tardará en escaparse de allí…

Félix es un niño soñador que tan pronto resulta resabido como ingenuo, como en los diálogos con su tío en el asilo. Con las chicas, por otra parte, sus conversaciones tienen un carácter más cómico. Félix observa su entorno y todas las cosas cotidianas, dando vida así a los grandes acontecimientos. Pero él encuentra la felicidad en las cosas pequeñas, como cuando su padre, artista de variedades, le hace una demostración de su nuevo acto. Nunca se había sentido tan cerca de su padre como entonces…

Un libro espléndido para niños y niñas hasta trece o catorce años, pero también un deleite para cualquier adulto.

Gonzalo Fernández

14-01-2009 at 16:32

Irritaal

IrritaalBen van Balen (vaya nombrecito), es el autor de uno de los blogs más curiosos que existen sobre el uso actual de la lengua neerlandesa. En concreto, se dedica a denunciar determinadas costumbres lingüísticas que producen urticaria: patadas al diccionario, expresiones incorrectas, muletillas, repetición ovina de memeces popularizadas por la televisión y otras lindezas. Una delicia, en definitiva, para cualquier persona familiarizada con el neerlandés contemporáneo o interesada en su aprendizaje.

El blog, con el sugerente título de Irritaal, tendrá próximamente una versión en forma de libro. La portada del mismo, en la imagen, ya está lista para la imprenta.

De forma paralela a Irritaal, Ben van Balen puso en marcha recientemente otra web para elegir por votación popular la palabra o expresión más irritante de 2008 (http://irritantstewoord.nl). La expresión ganadora es “ik heb zoiets van” y la lista de candidatos no tiene desperdicio. ¡No se la pierdan!

08-01-2009 at 18:52

Infancia, cultura y comunicación

Esta semana he recibido el libro de Franky Devos “Infancia, cultura y comunicación”, que traduje del neerlandés bajo la coordinación editorial de Kateleine van der Maas.

Infancia, cultura y comunicación

El producto final es fantástico, gracias a las deliciosas ilustraciones de Noemí Villamuza y a la maquetación limpia y elegante de José Luis de Hijes.

“Infancia, cultura y comunicación”
(cuyo título original era “XS. Over kinderen, cultuur & communicatie”), es un manual de márketing cultural concebido como herramienta de ayuda a educadores, responsables de departamentos de comunicación, bibliotecas, teatros y otras instituciones culturales para promocionar sus actividades infantiles y despertar en los más pequeños la llama de la pasión por el arte y la cultura.

El libro ha sido publicado por Ediciones Autor de la Fundación Autor en su sello Nuevos Públicos bajo la dirección editorial de Rubén Gutiérrez del Castillo.

Franky Devos es director general del Centro Cultural BUDA de Kortrijk (Flandes, Bélgica).

12-12-2008 at 10:05

Hugo Claus (1929-2008)

Hugo Claus

Fuente: NRC Handelsblad
Fotografía: Vincent Mentzel

Pena es una palabra demasiado limitada para describir el dolor que atrapó antes de ayer a Flandes. Esta primavera se celebraba el 25 aniversario de Het verdriet van België (en España traducido de forma demasiado acartonada como La pena de Bélgica). Una lista interminable de escritores flamencos se preparaba ya para homenajear al más honorable entre todos ellos tanto por escrito como sobre los escenarios. Pero apenas habían comenzado las celebraciones, desaparece para siempre de la escena Hugo Claus. El escritor flamenco más laureado de todos los tiempos murió en Amberes a los 78 años de edad en un momento determinado por él mismo, según la viuda. Claus padecía Alzheimer. “No tengo miedo a la muerte, sino al deterioro,” había dicho ya hace algunos años.

Con Claus muere el gran liberador de las letras flamencas, el hombre que mostró a las nuevas generaciones cómo romper las cadenas del conservadurismo y la pequeña burguesía. Tom Lanoye, Erwin Mortier, Herman Brusselmans, Stefan Brijs, Dimitri Verhulst… Sería difícil encontrar un escritor flamenco para quien Claus no allanara el camino. Pero Claus era sobre todo un escritor que se otorgaba toda la libertad a sí mismo. Libertad para acometer tabúes como el sexo y el colaboracionismo. Libertad para profundizar en la literatura universal y sobre todo libertad para experimentar y reinventarse continuamente. Con la ambición y la arrogancia de un chico de doce años, como él mismo dijo en una ocasión.

La historia de Hugo Claus es la historia de un niño prodigio que llegó al mundo de la literatura con veinte años y que, con perpetua temeridad juvenil, se negó a imponerse limitaciones. “Para mí lo único que cuenta es el experimento que inicio en cada momento,” dijo en 1978. Hugo Claus escribió prosa, poesía y teatro, pero también fue cineasta y pintor. Su bibliografía incluye más de trescientos libros.

La historia de Hugo Claus es también la historia de un hombre que compuso una obra monumental y que a lo largo de su vida sobresalió por encima de sí mismo no sólo una, sino dos veces. La primera cuando tenía 26 años y escribió los magistrales versos de De Oostakkerse gedichten (Los poemas de Oostakker). La segunda treinta años más tarde, en 1983, con Het verdriet van België (La pena de Bélgica). En esta novela, grande y grandiosa, Hugo Claus confronta a sus compatriotas con todas las miserias del país: los internados, la pequeña burguesía, el catolicismo y el colaboracionismo. Pero el libro protagonizado por el inolvidable Louis Seynaeve también es una emocionante evocación de aquello que más brilla en el horizonte de un joven: la llamada del arte. El arte como única forma de liberación. Esta novela es la historia de Bélgica, pero también es la historia del propio Hugo Claus.

El lenguaje de Claus era único. Para los holandeses se trataba del flamenco auténtico, pero era sobre todo el lenguaje de Hugo Claus. “No me gustaría caer en el uso de una lengua folklórica o provincial. Pero lamento ver cómo algunos autores están obsesionados con escribir según las normas académicas del lenguaje.”

Claus se convirtió en una estrella internacional, su nombre circuló en muchas ocasiones como potencial ganador del Nobel y La pena de Bélgica llegó a editarse en la prestigiosa serie Modern Classics de Penguin.

Hugo Claus nació en Brujas en 1929. A finales de 2006 se le diagnosticó Alzheimer, pero no quiso esperar a ver lo que esa enfermedad habría de depararle. Tenía miedo de la decadencia y el progresivo deterioro. “No quiero pasar por lo que pasó mi padre, que me suplicaba para que le consiguiera una pastilla. ‘Habla con el médico,’ me decía. Pero el médico no quería darle nada”. El hecho de que Claus sí dispusiera de esa pastilla podría considerarse como una última victoria sobre el conservadurismo contra el que luchó durante toda su vida. Pero es una victoria muy pequeña frente a una gran pena.

21-03-2008 at 12:58 1 comentario

Entradas antiguas


Subvenciones para editores