Posts filed under ‘Literatura’

Hormonas en la Bélgica profunda

Het smelt (traducción literal: “Se derrite”)Lize Spit - Het smelt
Lize Spit
Das Mag © 2016

Uno se echa a temblar ante aquellos autores noveles que irrumpen en el mundo de las letras con el marchamo de sensación literaria del año. Las expectativas creadas suelen acabar en sonadas decepciones. El debut de Lize Spit, sin embargo, es una llamativa excepción. Het smelt (traducción literal: Se derrite) es un libro con una trama tan original y bien trenzada, con personajes tan nítidos y reflexiones vitales tan acertadas, que cuesta trabajo creer que lo haya escrito una joven de solo veintiocho años.

Eva vive en Bruselas. El 30 de diciembre de 2015 viaja con un bloque de hielo en el maletero del coche al pueblo en el que creció, una aldea tan pequeña y tan perdida de la mano de Dios que la feria anual solo tiene cuatro atracciones, de las cuales, una es el puesto de patatas fritas. Este es el dato con el que empieza la historia.

En 1988 solo nacieron tres niños en la aldea —Eva, Pim y Laurens— un hecho extraordinario que los condena a crecer juntos. En el verano de 2002, el aburrimiento y la revolución hormonal de los amigos de Eva forman un cóctel explosivo de consecuencias imprevisibles. Un juego que empieza como algo inocente, acaba descarrilando de forma trágica, dejando graves secuelas físicas y psíquicas en Eva y destruyendo para siempre el triángulo de amistad. La historia, narrada en primera persona por Eva, está compuesta por tres hilos argumentales que se van alternando sucesivamente a modo de trenza, a saber: el presente, que se limita al día del viaje de Eva al pueblo con el hielo en el maletero; los sucesos del verano de 2002, con capítulos en los que la autora dosifica magistralmente las pistas que nos van desvelando poco a poco el significado del bloque de hielo; y, por último, capítulos de información general que constituyen un collage sobre la infancia y la pubertad de Eva en el seno de una familia disfuncional, con unos padres alcohólicos y una hermana con un trastorno compulsivo.

Het smelt es un libro de formación, pero también otras muchas cosas: una historia de suspense con ciertos misterios de carácter paul-austeriano, un retrato generacional de aquellos que pasaron de la infancia a la pubertad en los años noventa y una crónica de una venganza terrible.

Tanto por la originalidad de la historia como por la acogida de los lectores, tal vez se pueda establecer un paralelismo entre Het smelt de Liza Spit y Fin de David Monteagudo. Los dos son de esos raros libros que se promocionan a sí mismos, porque quienes los leen consiguen entusiasmar a varias personas de su entorno, produciéndose una reacción en cadena cuya onda expansiva puede durar muchos años. Casi sin promoción y con el respaldo de una editorial nueva que se ha propuesto romper todas las convenciones de la distribución de libros, Het smelt lleva ya 80.000 ejemplares vendidos y siete ediciones. Y esto no ha hecho más que empezar. En Frankfurt, en octubre, se va a hablar mucho de este libro.

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16-08-2016 at 10:16 Deja un comentario

Una teoría alternativa sobre los jardines de Bomarzo

El siguiente texto es un fragmento de mi epílogo a la primera edición en español de Los jardines de Bomarzo, ensayo en el que Hella S. Haasse analiza cuestiones históricas y artísticas sobre las intrigantes esculturas del famoso parque. Si quieres más información sobre este libro o te gustaría recibir un ejemplar para reseñarlo, no dudes en contactar conmigo.

Los jardines de Bomarzo
Hella S. Haasse (1968)
Primera edición en español © 2016
Traducción de Gonzalo Fernández Gómez
Rey Naranjo Editores
Portada

En todo —o casi todo— lo que escribió Haasse hay un proceso de búsqueda, una investigación de carácter más o menos detectivesco, una historia basada en el análisis de una cantidad abrumadora de datos y documentos entre los que ella traza los vínculos que mejor sirven a su propósito narrativo. Sus personajes siempre tienen algún secreto que desvelar o algún enigma que resolver. En Los jardines de Bomarzo (1968) el personaje es ella misma y el enigma, el significado y la autoría de las famosas esculturas. Cuando se publicó, una parte de la crítica, a falta de una definición mejor, lo calificó de ensayo —un periodista prefirió utilizar el término disertación— y otros hablaron de novela con elementos biográficos. Sin embargo, ninguna de esas caracterizaciones acota de manera exacta un trabajo intrigante que no es ni lo uno ni lo otro, pero tiene algo de ambos géneros. Los jardines de Bomarzo es, ante todo, un texto de carácter intencionadamente laberíntico que admite muchas lecturas. A pesar de su aspecto a primera vista inocente —por su modesta extensión—, estamos ante un libro que, gracias a su impresionante densidad informativa, puede servir tanto de herramienta de consulta y fuente de inspiración para investigadores de diversos campos —arte, literatura, historia— como de guía para el turista que visita el parque con verdadero afán de conocimiento, por no hablar de la cantidad de claves que ofrece a los lectores de novelas históricas situadas en la Europa de los siglos XV y XVI —entre las que es mención obligada La ciudad escarlata, de la propia Hella Haasse— o a los espectadores de las diversas producciones televisivas y cinematográficas sobre el universo de los Borgia, que tanto éxito han tenido en las últimas décadas.

Tras varios siglos de abandono, el sacro bosco, o el parque de los monstruos, como se conoce el jardín de esculturas de Bomarzo, adquirió progresiva notoriedad tras la Segunda Guerra Mundial a raíz, según se suele afirmar, de una visita de Salvador Dalí. Sea como fuere, lo cierto es que desde mediados del siglo anterior son incontables los artistas que han utilizado el parque como fuente de inspiración y los investigadores que se han devanado los sesos sobre el origen y el significado de las esculturas. Los primeros han alumbrado infinidad de obras con referencias directas o indirectas a Bomarzo y los segundos han desarrollado gran cantidad de teorías, pero nadie ha podido demostrar nunca de forma concluyente quién encargó la construcción del parque y cuáles fueron sus motivos, aunque “a falta de pruebas en sentido contrario y dado que parece probable” —según las palabras textuales de Haasse— se suele decir que el autor intelectual de los monstruos fue Pier Francesco Orsini, conocido como Vicino, cuya autobiografía ficticia escribió Manuel Mujica Lainez en la monumental novela Bomarzo. En Los jardines de Bomarzo, Hella Haasse desarrolla una teoría alternativa, sorprendente pero plausible, sobre el papel que desempeñó Vicino Orsini. Según ella, hay razones para pensar que los monstruos ya existían cuando Vicino heredó el castillo de Bomarzo y que él se limitó a añadir al parque los elementos puramente arquitectónicos. Pero entonces, ¿a quién debemos atribuir las esculturas? Haasse fija su atención en un oscuro personaje del clan de los Orsini anterior a Vicino, un tal Orsino Orsini. Este Orsino fue por lo visto un pelele tuerto y especialmente feo a quien casaron con Julia Farnesio, conocida como la Bella, concubina de Alejandro VI, nombre pontificio de Rodrigo Borgia. Este dato es el primero de los tres principales argumentos que esgrime Haasse para sustentar su hipótesis, dado que la mujer de Vicino también se llamaba Julia Farnesio. ¿A cuál de las dos Julias estaba dedicado el templete del parque?

Orco

Ilustración: Juan Manuel Ramírez

Orsino Orsini fue señor de Bassanello, localidad próxima a Bomarzo. Para manejar su voluntad y que siguiera ejerciendo el papel de marido oficial de su amantísima, el papa Borgia le cedió además “tres o cuatro castillos” de la comarca, dato este que sí está documentado. Haasse arguye que uno de esos castillos muy bien pudo haber sido Bomarzo y aporta distintas razones para ello. Este sería el segundo gran argumento en favor de su teoría. Aquel trueque de bienes materiales a cambio de su dignidad habría supuesto, por otra parte, una grave infamia para la estirpe de los Orsini. En Bomarzo, el Vicino Orsini ficticio creado por Manuel Mujica Lainez solo menciona a Orsino para insultarlo y, entre otras lindezas, lo llama “tuerto cornudo” y “magnífico cabrón de nuestra familia”. Hella Haasse también alude a esta cuestión del deshonor como posible motivación de Orsino para crear un parque de esculturas esperpénticas lleno de alusiones oscuras que le permitieran desquitarse, al menos en su fuero interno, de las humillaciones sufridas.

Por último, el tercer pilar argumental sobre el que Haasse apoya su hipótesis, es la celebración del Concilio de Trento durante el periodo de Vicino Orsini como duque de Bomarzo. El concilio supuso una ola de puritanismo, censura y persecuciones del Santo Oficio, motivo más que razonable para suponer que Vicino pudiera haber intentado maquillar el carácter pagano y mitológico de los monstruos añadiendo elementos que dieran dignidad cristiana al parque. Los Orsini, de tradición güelfa, no podían contrariar al Vaticano.

No obstante, Los jardines de Bomarzo no debe leerse como un intento de demostrar cierta teoría sobre el parque y las esculturas. Hella Haasse escribe con la libertad de una novelista, el rigor de una investigadora y la erudición de una historiadora. Todas las ideas que plantea son meras conjeturas —basadas, eso sí, en un análisis concienzudo de los hechos— y al final del libro poco menos que se disculpa por dejarse llevar por su imaginación y buscar formas de rellenar las grandes lagunas existentes entre los pocos datos fehacientes disponibles y las muchas leyendas, mitos y suposiciones que circulan sobre la materia. En su búsqueda, se remonta incluso hasta la prehistoria y trata de establecer vínculos lógicos entre el pasado remoto, el pasado cercano y el presente, abriendo en el proceso tantas puertas y recorriendo tantos caminos que el resultado final es un inmenso laberinto al que se puede entrar por muchos sitios y del que se puede salir por tantos otros. No se trata, por tanto, de encontrar respuestas definitivas —puesto que eso no es posible—, sino de hacer un ejercicio de gimnasia mental del que cada lector sacará distinto provecho según el propósito con el que se acerque al libro.

Gonzalo Fernández Gómez
Bussum, marzo de 2016

17-06-2016 at 19:40 Deja un comentario

Por qué el mundo funciona perfectamente sin mí

Por qué el mundo funciona perfectamente sin míPor qué el mundo funciona perfectamente sin mí
Joost Vandecasteele
Traducción: Gonzalo Fernández
Tropo Editores © 2012

Aterriza en España el enfant terrible de las letras flamencas de la mano de Tropo Editores.

Joost Vandecasteele (pronúnciese /Yoúst Fandecastéile/) es el nuevo vástago de una estirpe de escritores flamencos cuyo representante más ilustre es Herman Brusselmans; narradores que conciben el mundo como una jaula de grillos donde la única forma de mantener la cabeza en su sitio es observarlo todo con distanciamiento, cinismo y grandes dosis de humor; una escuela literaria con una sola consigna: el corsé de la corrección política debe quedarse en el armario. Algunos los descalificarán por irreverentes. Otros dirán que llaman a las cosas por su nombre.

Por qué el mundo funciona perfectamente sin mí es una colección de relatos llenos de referencias cruzadas, sobre el telón de fondo de una metrópolis deshumanizada en la que cualquier habitante de una gran capital reconocerá los aspectos más sórdidos de su ciudad. Con esta premisa, resulta difícil no caer en la tentación de plantarle al libro la ya manida etiqueta de distopía posmoderna. La intención del autor, sin embargo, no es tanto describir un mundo distópico como explorar en clave de humor la búsqueda desesperada de contacto con nuestros semejantes en la era del individualismo extremo y el sálvese quien pueda. Porque los personajes de Vandecasteele tienen más en común con el hombre de hojalata del Mago de Oz (que no tiene corazón, pero le gustaría tenerlo) que con, por ejemplo, los dos matones de El montaplatos de Harold Pinter.

Vandecasteele crea un universo muy parecido al mundo que habitamos en el año 2012, pero donde todo es más exagerado, más violento, más sensual, más delirante. Una detrás de otra se suceden las escenas (dolorosamente) reconocibles para el lector, que se verá en un espejo y experimentará un espectro de emociones que va desde la carcajada hasta la perplejidad, y desde el asco hasta la voluptuosidad. Un libro, en definitiva, no apto para mentes pusilánimes.

Algunas de mis citas favoritas, anotadas a vuelapluma:

Entre que ya no tengo nada más que hacer y todavía no hay nada en la televisión, decido salir otra vez a la calle. De vuelta al lugar donde las personas hacen todo lo posible por evitarse y aún más por ignorarse. De vuelta a una ciudad con falta de espacio, falta de trabajo y a veces hasta falta de oxígeno para poder funcionar en condiciones.

Por lo que a su físico respecta, la mejor forma de describir a esa chica sería como una nevera de grandes proporciones con un microondas encima a modo de cabeza.

Soy un hombre de casi treinta años y llevo la vida de un adolescente de dieciséis. Y mientras nadie diga nada, pienso seguir así.

El alcohol y la libido lo han puesto todo en otra perspectiva: la perspectiva de dejar las preocupaciones para más tarde.

Linda me enseñó la valiosa lección de que no todas las mujeres merecen la pena, de que no todas son criaturas maravillosas y únicas a su manera, por muy borracho que uno esté.

Septiembre ha empezado con temperaturas rigurosas y sin mostrar compasión por sus víctimas. Los ciclos climáticos se han ido al carajo, desquiciando en el proceso nuestra libido, que ya no sabe si viene o si va. Porque donde aún debería haber escotes, lo que encontramos son bufandas, y las piernas desnudas que uno todavía esperaba avistar, caminan ocultas bajo tres capas de medias y un pantalón de medio centímetro de grosor.

De momento, solo he leído recensiones laudatorias de Por qué el mundo funciona perfectamente sin mí, como esta de José Ángel Barrueco, que califica los relatos incluidos en el libro de sorprendentes, deslumbrantes, cómicos, futuristas, cañeros y sórdidos. Comenta, incluso, que Vandecasteele podría convertirse en la sensación (independiente) de la temporada. Los lectores tienen la palabra.

La portada es obra del fabuloso ilustrador Óscar Sanmartín Vargas. Todos los libros de Tropo Editores son objetos de diseño exquisito con los que jamás podrá competir el cacareado libro electrónico.

Joost Vandecasteele firmará ejemplares de Por qué el mundo funciona perfectamente sin mí el próximo jueves 7 de junio, de 19 a 21 horas, en la Feria del Libro de Madrid, caseta 72, librería Tres Rosas Amarillas.

www.gonzalofernandez.es

23-05-2012 at 20:27 Deja un comentario

El chico que encontró la felicidad

El chico que encontró la felicidadEl chico que encontró la felicidad
Edward van Velden y Anoush Elman
Traducción: Gonzalo Fernández
Gran Angular (Ediciones SM) © 2011

Ya está a la venta mi traducción de De gelukvinder de Edward van de Vendel, publicado en la colección Gran Angular de Ediciones SM con el título de El chico que encontró la felicidad.

Pulsa aquí para leer las primeras páginas.

El chico que encontró la felicidad es un libro que ha dejado una huella muy profunda en mi corazón de lector, pero sobre todo en mi cabeza de traductor. Como sucede con las historias que nos conmueven, me costó mucho trabajo despedirme del protagonista, Hamayun, y de todos los personajes que lo acompañan en su inefable viaje a través de las virtudes y las miserias del ser humano: padar y madar, Faisal, Bashir, el cantante hazara, Sikander, Yuliya, Dupica y tantos otros habitantes entrañables de esta novela que configuran un espectro hipnotizante donde hay sitio para los colores más luminosos y las sombras más lúgubres.

Hamayun, un adolescente afgano de dieciséis años, vive en un centro de refugiados en la ciudad holandesa de Amersfoort. Su profesora de teatro le ofrece el puesto de director de una obra escolar cuyo contenido podrá determinar él mismo. Hamayun acepta entusiasmado pero, después de varias semanas buscando de forma estéril un tema para su obra, la profesora se cansa de esperar y le sugiere que escriba un guion basado en su propia vida. A él, por supuesto, esa idea no le gusta lo más mínimo. ¿A quién le puede interesar su vida?

Entonces comienza un larguísimo flashback que nos lleva al Afganistán de los talibanes, de donde la familia de Hamayun tiene que huir precipitadamente debido a las ideas demasiado liberales de su padre. Atrás quedan su mejor amigo, sus dos abuelas y un hermano demasiado pequeño como para afrontar el peligroso e incierto viaje en el que se ven obligados a embarcarse, sujetos a los caprichos de una siniestra organización de traficantes de personas. A partir de este momento, la novela se convierte en una aventura con destino desconocido que llevará a sus protagonistas por los parajes más inhóspitos de Asia y Europa, hasta dar con sus huesos en Holanda después de muchos meses de privaciones y penurias.

La estancia de la familia en Holanda está marcada por una interminable serie de humillantes e infructuosos trámites burocráticos para legalizar su situación, mientras Hamayun y sus hermanos intentan hacerse un hueco en su nuevo entorno. Así, el protagonista descubrirá poco a poco un nuevo idioma y otras costumbres, hará amistades con chicos y chicas procedentes de todos los rincones del mundo y vivirá sus primeros escarceos amorosos. Pero cada pequeña alegría parece desvanecerse indefectiblemente por la dolorosa incertidumbre que supone no saber nunca si su familia conseguirá regularizar su situación en el país de acogida o si, por el contrario, serán enviados todos de vuelta a Afganistán. En estas circunstancias, y a pesar de poseer la energía propia de un adolescente, Hamayun termina por derrumbarse y acepta la propuesta de su profesora de teatro. Por fin se ha convencido de que la historia de su vida puede servir para abrir los ojos a muchas personas que no saben nada sobre las vejaciones que sufren los refugiados en Europa.

Cuando todo parece ir mejor y Hamayun está en la última fase de preparaciones de la obra de teatro escolar sobre su vida como refugiado, su familia recibe la noticia de que deben abandonar el país. Después de muchos años de lucha, todas las vías para legalizar su situación se han agotado y sus esfuerzos por integrarse en la sociedad holandesa parecen haber sido en vano.

El autor deja el final abierto a la imaginación del lector mediante un ingenioso recurso estilístico con el que ironiza sobre la aleatoriedad del sistema de legalización de refugiados existente en Europa: sus vidas dependen de lo que marquen los dados.

El chico que encontró la felicidad es el drama de una infancia partida en dos, una historia real de supervivencia y lucha por la dignidad humana; una mirada descarnada y enternecedora a la realidad de los refugiados en Europa, el choque cultural y la desorientación en un entorno extraño; un relato en clave cinematográfica cuyo final no depende del protagonista ni de su familia.

Pero esta novela es, sobre todo, un homenaje al valor de la amistad, el amor, la familia y la libertad.

www.gonzalofernandez.es

30-07-2011 at 23:17 1 comentario

Siete cuentos de Dimitri Verhulst

De zeven laatste zinnenDimitri Verhulst - De zeven laatste zinnen
Las siete últimas frases
Dimitri Verhulst
Editorial Contact © 2010

Pulsa aquí para descargar un cuento íntegro de este libro traducido al español.

Las siete últimas frases es un libro pequeño pero importante. Un libro que, al igual que la obra en la que está inspirado, tiene su origen en una petición expresa al autor.

En 1786, la hermandad de la Santa Cueva de Cádiz encargó al austriaco Joseph Haydn una composición orquestal dedicada a las siete últimas palabras (frases) de Jesucristo en la cruz. En 2009, con motivo del año Haydn, el cuarteto de cuerda belga Ensor le pidió a Dimitri Verhulst, a su vez, que escribiera un cuento dedicado a cada una de aquellas palabras desde la cotidianeidad contemporánea, liberándolas así de su carga religiosa. El resultado es un libro único, un verdadero tesoro en el que los siete relatos de Verhulst van acompañados de un CD en el que se incluyen las siete piezas de Haydn interpretadas por el cuarteto de cuerda Ensor.

Dimitri Verhulst demuestra que, en las distancias cortas, su pluma goza de la misma agudeza, precisión y sensibilidad que en sus novelas. Vuelven a surgir algunos de sus temas, el amor, la perplejidad, la inmigración o la muerte. En el cuento titulado Todo está consumado, según la tradición cristiana la penúltima frase pronunciada por Jesucristo, Verhulst hace, en poco más de mil palabras, un emocionante recorrido por la insignificante vida de un hombre (“una miga en el cosmos”) con la misma técnica narrativa que utilizó en Godverdomse dagen para resumir de forma vertiginosa, en menos de doscientas páginas, la historia de la humanidad: una suerte de impresionismo literario mediante el cual surgen bellísimos paisajes de luces y sombras con pocas pinceladas pero muy certeras, sugiriendo por omisión mucho más de lo que el ojo percibe a simple vista.

En Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? vuelve a aparecer la figura del padre alcohólico como protagonista en un relato crudo, conmovedor y cómico a partes iguales. Pero lo mejor es que cada uno juzgue por sí mismo, de modo que aquí dejo una versión íntegra de este cuento, representativo del contenido y el tono de un libro que es un auténtico regalo para lectores ávidos de nuevos horizontes:

Pulsa aquí para descargar la versión íntegra en español del cuento Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?, escrito por Dimitri Verhulst y traducido por Gonzalo Fernández.


10-10-2010 at 21:36 1 comentario

Una vida de mentira

Hoe ik nimmer de Ronde van FrankrijkIvo Victoria Frankrijk
voor min-twaalfjarigen won
(en dat het me spijt)

Nunca gané el Tour de Francia
para menores de doce años
(y cuánto lo lamento)

Ivo Victoria
Editorial Ambo | Anthos ©2009

Mientras que la mayoría de los niños se limita a inventar simples bravuconadas para impresionar a sus compañeros de clase («ayer me bebí un litro de cocacola de un trago»), el héroe del fascinante debut de Ivo Victoria le cuenta a su mejor amigo un bulo de proporciones cósmicas. Ivo —el personaje principal se llama igual que el autor— se inventa un evento deportivo inexistente, el Tour de Francia para menores de doce años, y se declara como último ganador absoluto, ofreciendo a su crédulo amigo Dries todo tipo de detalles sobre las diferencias entre la longitud de las etapas del Tour de verdad y el de menores, las categorías de los puertos de montaña y la letra pequeña del reglamento en lo relativo a la edad de los participantes. Incluso le asegura tener una gran amistad con Lucien van Impe, el último ciclista belga que ganó el Tour.

Veinticinco años después, Ivo quiere quitarse de encima el peso de aquella mentira y ofrecer sus más sinceras disculpas a su antiguo amigo. Para ello, el protagonista regresa a Edegem, su pueblo natal, un viaje que permitirá al autor realizar un largo recorrido por la infancia y la adolescencia del protagonista. Gran parte de la historia se centra en los años escolares de Ivo, cuando, gracias a aquella invención de su triunfo como ciclista, se convierte en uña y carne con el tímido Dries. En ese periodo, Ivo también está convencido de contar con el amor de Anja, una niña a la que le ha dicho que su verdadero nombre es Tarzán. El lector sabe, sin embargo, que Anja dedica sus miradas a otro chico que hay detrás de él. Su vida es una gran mentira.

La tragedia de Ivo sale pronto a la superficie. Sus fabulaciones dignas del mejor Samaniego no son más que bombas de humo con las que enmascarar su inseguridad y su soledad. Poco a poco, a medida que el relato se aproxima al momento en que el protagonista, ya en la edad madura, siente un ataque de pánico y experimenta la necesidad de buscar a su viejo amigo, el libro se convierte en un estudio de color sepia sobre las muchas formas en que los recuerdos dejan cicatrices indelebles en la vida de las personas.

El proceso mediante el cual va tomando forma la identidad de Ivo es una gran aventura para el lector. Dries, Anja y todos los demás chicos del colegio crecen, pero él sigue siendo en parte un niño y su percepción de la realidad sigue estando influida por los altos vuelos que tomaba su imaginación infantil. El paréntesis que sirve de apéndice al larguísimo y seductor título de este libro tiene dos lecturas. Por un lado, Ivo quiere disculparse ante sus amigos por haber mentido (no hay un Tour para menores de doce años). Pero lo que él lamenta de verdad no es la mentira en sí, sino el hecho de no haber ganado aquel evento deportivo imaginado ni ninguna otra cosa.

El tema de la novela es a primera vista muy sencillo —el conocido conflicto interior del chico que no quiere hacerse adulto—, pero el lector atento descubrirá una estructura narrativa rica y compleja. En cualquier caso, la receta a base de partes iguales de nostalgia y humor funciona a las mil maravillas.

Gonzalo Fernández
www.gonzalofernandez.es


28-09-2010 at 17:53 Deja un comentario

La importancia de saber caer

VaslavVaslav
(Vaslav)
Arthur Japin
Editorial Arbeiderspers © 2010

De la misma forma que hizo con Giacomo Casanova en Een schitterend gebrek, Arthur Japin vuelve a situar a un personaje histórico en el epicentro de su nueva novela. La vida profesional del legendario bailarín Vaslav Nijinsky concluyó de forma abrupta el 19 de enero de 1919, cuando, a los 29 años de edad, interrumpió una gala benéfica con las palabras: «El caballito ya está cansado». Durante los treinta y un años que le restaban de vida Vaslav no volvería a bailar. Desde aquel momento se sumergió en las profundidades de la locura y fue perdiendo contacto con el mundo que le rodeaba de forma progresiva.

Gracias a las memorias de Romola, su mujer, a los diarios del propio bailarín y a una serie de biografías, tanto el inmenso talento como el proceso de deterioro de la salud mental de Nijinsky están ampliamente documentados. En el epílogo, Arthur Japin menciona quince títulos, una mina de oro para un novelista con verdadera pasión por explorar vidas que se desarrollan en las regiones más periféricas del canon social.

El libro narra la historia de las tres personas más próximas al bailarín y la forma particular que cada uno tenía de amarle. Su representante, Sergéi Diágilev, su mujer Romola de Pulszky y Peter, un sirviente que poco a poco irá asumiendo las funciones de cuidador personal —y tal vez de amante. Pero ninguno de ellos parece poder empatizar con el amor de los otros y entre los tres se existe un clima de animadversión mutua que genera la tensión dramática necesaria.

En los años previos a la Primera Guerra Mundial, Nijinsky era la gran estrella de Los Ballets Rusos. La compañía de Diágilev impulsó una revolución en el mundo de la danza gracias a la música y los decorados de artistas de vanguardia como Ígor Stravinsky y Pablo Picasso. El escándalo de Le Sacre du Printemps en 1913, una coreografía concebida por Nijinsky en la que él mismo interpretaba el papel protagonista, se sigue considerando un punto álgido en la historia del arte moderno.

Aquel mismo año se produjo la ruptura definitiva entre Diágilev y Nijinsky, cuya relación transcurría por aguas procelosas. Durante un viaje a Argentina, en el que no se embarcó el representante por su miedo congénito al mar, Nijinsky se dejó seducir por la bailarina húngara Romola de Pulszky, hasta tal punto que antes de llegar a Buenos Aires contrajeron matrimonio a bordo del barco. Tan pronto como Diágilev recibió la noticia, envió un telegrama a Nijinsky en el que le comunicaba el cese inmediato de sus servicios como representante.

No es extraño que Arthur Japin se haya sentido atraído por una historia tan dramática, la cual le permite seguir explorando el significado del amor como razón última de todas nuestras decisiones importantes, el gran tema de su obra. El amor como factor decisivo que se puede manifestar de infinitas formas distintas, y que por eso a veces es tan difícil de comprender para los demás.

El día en que Nijinsky da sus últimos pasos sobre un escenario se desarrolla en medio de un gran caos. Japin nos muestra los eventos desde los tres puntos de vista correspondientes a cada uno de los personajes, todos ellos al borde de un ataque de nervios agudizado por la imposibilidad de aproximarse, en sentido literal y figurado, al gran bailarín.

Diágilev reaparece después de varios años precisamente el día del clímax dramático en la vida de Nijinsky, y esto permite a Japin relatar con detalle los años de gloria del bailarín, cuando deleitaba al público con los elegantes movimientos de su cuerpo y, sobre todo, con aquellos saltos que ponían en entredicho las leyes físicas descritas por Newton. El cinismo de Diágilev proporciona observaciones muy agudas y pasajes tan emocionantes como divertidos.

Con esta novela, Arthur Japin ha sabido tejer una ingeniosa historia sobre la base de unos cuantos datos biográficos, creando un universo a medio camino entre la novela histórica, la biografía y la ficción.

En todo el libro, Nijinsky realiza su famoso salto en una única ocasión. Y lo hace al aire libre, en el campo, en una función privada para su hija y su ayudante, Peter. «Yo no llamaría flotar a lo que hizo, sino navegar por el aire, el torso al frente cual mascarón de proa, la cabeza en alto, la mirada en las nubes. Y cuando alcanzó el punto más alto pareció dudar, (…) como si sopesara qué hacer, dejarse caer o seguir ascendiendo». Más adelante, es el propio Nijinsky quien resume su drama personal en una sola frase: «Lo difícil es volver a bajar».

Que todo lo que sube baja es una verdad por todos conocida. Arthur Japin va mucho más allá y nos ofrece un marco inmejorable para reflexionar sobre la importancia de saber bajar. O caer.

Gonzalo Fernández
www.gonzalofernandez.es


12-09-2010 at 18:18 Deja un comentario

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