Posts filed under ‘Consideraciones lingüísticas’

Mokum

En Holanda todo el mundo sabe que Mokum significa Amsterdam. La mayoría de los holandeses acertará también a explicar que se trata de un término procedente del antiguo lenguaje del hampa. A mí siempre me ha intrigado esa denominación de la ciudad, así que me he lanzado a hacer una pequeña investigación.

¿Es Mokum un sinónimo de Amsterdam? Hoy en día sí, pero este no ha sido siempre el caso. Mokum es una palabra procedente del bargoens (pronúnciese barjúns), denominación que se da a la jerga secreta hablada en los Países Bajos durante la primera mitad del siglo XX entre ladrones, contrabandistas, proxenetas y otros personajes al margen de la ley. La palabra tiene su raíz en un vocablo del yidis, mokem, que significa “ciudad”. Y con ese significado genérico se utilizaba también en el bargoens, de modo que originalmente no se refería de forma específica a Amsterdam.

Según un pequeño diccionario de bolsillo de bargoens compuesto por E.G. van Bolhuis en 1937, la palabra mokum se utlilizaba en combinación con otra u otras para hacer referencia a una ciudad concreta. Así, Gran Mokum sería Amsterdam, Pequeño Mokum significaría Rotterdam (quizá de forma despectiva) y Mokum Gas serviría para referirse a Gouda, entre otras muchas combinaciones.

La palabra mokum, con el significado de “ciudad”, está documentada por primera vez en 1731. La cuestión es cuándo se empezó a utilizar para denominar a Amsterdam. Hay muchos indicios de que ese hecho se produjo en algún momento de la primera mitad del siglo XX. Pero lo que probablemente ayudaría a popularizar y consolidar definitivamente en todos los estratos sociales el significado actual de la palabra fue la canción Geef mij maar Amsterdam (Dame Amsterdam), escrita en 1955 por el cantante popular Johnny Jordaan. Cualquier amsterdamés de pro se sabe de memoria este estribillo:

Geef mij maar Amsterdam, dat is mooier dan Parijs
Geef mij maar Amsterdam, m’n Mokums paradijs
Geef mij maar Asmterdam, met z’n Amstel en het IJ
Want in Mokum ben ik rijk en gelukkig tegelijk
Geef mij maar Amsterdam…

Traducido de forma literal (sin conservar la rima), viene a significar:

Dame Amsterdam, que es más bonito que París
Dame Amsterdam, mi paraíso mokumés
Dame Amsterdam, con su Amstel y el IJ
Porque en Mokum soy rico y feliz a la vez
Dame Amsterdam…

30-09-2007 at 21:40 1 comentario

La hipótesis de Sapir-Whorf

¿Por qué es tan difícil traducir un texto? Quizá sea porque siempre traducimos de otra lengua. Puede parecer una perogrullada, pero es que traducir no es una simple cuestión de buscar palabras en un diccionario y sustituirlas por las que había en el original. Los idiomas tienen estructuras distintas. Cada lengua implica una forma única de observar el mundo.

La lingüista holandesa Marianne Starren ha descubierto recientemente, por ejemplo, que los alemanes perciben el mundo de forma bien distinta a los ingleses. Si mostramos un vídeo de un tren en marcha a un grupo de alemanes y les pedimos que describan lo que ven, inventarán una estación que no aparece en la imagen: “El tren va hacia la estación, o se aleja de ella“. Sin embargo, los ingleses verán un tren en marcha sin más: “El tren está en marcha“. O sea: “The train is riding“. Ellos disponen de la forma ‘-ing’ de los verbos, el llamado presente continuo. Con él pueden indicar fácilmente que algo sucede ahora, en este preciso instante, mientras que en alemán es gramaticalmente bastante más complicado y hay que recurrir a una perífrasis poco natural. En cada idioma se dicen por lo tanto cosas que tienen más relación con la estructura gramatical de la lengua que con aquello que se quiere expresar.

Todo lo dicho viene a reforzar las ideas de los americanos Sapir y Whorf, que en 1956 formularon la hipótesis que lleva su nombre y que más o menos dice:

La percepción y conceptualización de la realidad por parte de las personas depende en gran medida del idioma que utilizan“.

Debido a ello, y por nombrar un ejemplo, la concepción del tiempo de los malayos es mucho más plana y simple que la nuestra, pues su idioma no hace distinción entre los tiempos pasado y presente.

Richard Rorty, un filósofo americano recientemente fallecido, también era consciente de los peligros y las alegrías de la fuerza creadora de las palabras. Según él, el lenguaje no es un reflejo de la realidad, como se suele pensar, sino algo que forma parte de ella.

Recientemente se ha sabido también, gracias a las investigaciones de la musicóloga japonesa Makiko Sadakata, que el ritmo propio de cada idioma se refleja en la música escrita en ese lenguaje. Es decir, el ritmo de una canción pop británica coincide con el ritmo del inglés, y ese ritmo, a su vez, es distinto al de una canción pop francesa o japonesa. Vamos, que desde el punto de vista de un traductor es como para volverse locos. No sólo debes preguntarte si aquello que quieres traducir se dice así en español. También tienes que considerar otras muchas cuestiones no menos importantes: ¿Es así como observamos el mundo en español? ¿Es ese el sonido apropiado del español? ¿Qué ritmo es el equivalente al original? ¿Es la estación de trenes algo propio del alemán y por lo tanto un elemento a eliminar en la traducción? Y si eliminamos la estación, ¿estamos siendo fieles al original? Por otra parte, si las palabras son cosas que no reflejan la realidad sino que forman parte de ella, ¿cómo afrontar la traducción de un texto? ¿Podemos traducir algo como si se hubiera escrito originalmente en español? Y en caso afirmativo, ¿es eso deseable? ¿No deberíamos respetar el ritmo y estructura del original para así viajar mentalmente a otro país?

Queridos colegas traductores, más nos vale andar con cuidado. Porque como nos perdamos en este laberinto de preguntas nos vamos a coger un translator’s block de aquí a Tokio.

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Adaptación libre de un artículo publicado en Vertalië el 18 de junio de 2007 por Robbert-Jan Henkes y Erik Bindervoet.

Robber-Jan y Erik son traductores literarios. Entre otras obras, han traducido al neerlandés Lectures on literature de Nabokov, Finnegan’s Wake de James Joyce y la antología de The Beatles.

Vertalië es un blog del periódico NRC Handelsblad.

11-07-2007 at 22:22 6 comentarios

Cosas para palabras

Hay una teoría según la cual no pensamos en palabras ni en imágenes, sino en un lenguaje indefinido que posteriormente transformamos en palabras o imágenes. Y es lógico pensar que así es, porque las personas que no saben hablar también tienen pensamientos.

Por otra parte, las personas también pueden hablar sin palabras. El lenguaje de los gestos, por ejemplo, es un idioma que no conoce palabras. También es la forma natural de comunicación de los sordos. Muchos de nuestros pensamientos se desarrollan en un nivel no verbal. Recordamos el tono y contenido de muchos mensajes, pero casi nunca las palabras exactas. Y cuando aprendes un idioma, a menudo tienes la sensación de que las palabras nunca expresan exactamente lo que te gustaría expresar con ellas.

Esto es probablemente lo que indica entre líneas el famoso adagio de Goethe: ‘El hombre miente en cuanto empieza a hablar,’ porque hay palabras para cosas, pero no hay cosas para palabras, como dijo Alberto Magno, maestro de Tomás de Aquino. El lenguaje es limitado. Por citar a los Bee Gees: It’s only words

Alguien que también luchaba continuamente con la limitación de las palabras era Wittgenstein. Para él, el significado de las palabras cobra sentido según el uso que hagamos de ellas, y ese significado nunca es unívoco. Otorgar significado a las palabras es siempre un ejercicio de tanteo en la oscuridad: yo hago como que te entiendo, y tú haces como que me entiendes.

Teniendo en cuenta la limitación de nuestro vocabulario, podríamos decir que nos pasamos la vida intentando meter la realidad que nos rodea en moldes en los que no encaja. En otras palabras, estamos continuamente traduciendo y resolviendo problemas de traducción. ¿Cómo expresar un sentimiento? ¿Son las palabras que elijo un reflejo fiel de lo que quiero decir? Efectivamente, según la mencionada teoría, la traducción es la ocupación más antigua del hombre. Traducimos del llamado mentalese, o lenguaje de los pensamientos, al lenguaje que nos sirve de comunicación con nosotros mismos y con otros. No pensamos en palabras concretas, de modo que hablar, escribir, gesticular y leer también implican una actividad traductora.

El hombre es el animal que traduce, según dijo Geert Lernout, de la universidad de Amberes, en las octavas Jornadas Nacionales de Traducción de Utrecht. Aunque el congreso tenía lugar bajo el lema del humor, parecía decirlo muy en serio, como si fuera algo que le salió del corazón.

Durante esas Jornadas de Traducción también se hizo público que el cincuenta por ciento de la literatura publicada en Holanda y Flandes es traducida, frente a un cinco por ciento en Gran Bretaña y Estados Unidos. Estos hechos (que traducir sea una de las actividades más antiguas del hombre y que en los Países Bajos haya tantas traducciones en el mercado) demuestran que la traducción es algo más que un mal necesario para personas que no conocen un determinado idioma. A fin de cuentas, todos somos traductores.

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Adaptación libre de un artículo publicado en Vertalië el 9 de marzo de 2007 por Robbert-Jan Henkes y Erik Bindervoet.

Robber-Jan y Erik son traductores literarios. Entre otras obras, han traducido al neerlandés Lectures on literature de Nabokov, Finnegan’s Wake de James Joyce y la antología de The Beatles.

Vertalië es un blog del periódico NRC Handelsblad.

24-03-2007 at 22:27 1 comentario

Neologismos nacidos en internet

Actualización (21-02-2008): La entrada de la Wikipedia a la que hace mención este artículo ya no está disponible.

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A través del blog del fanzine Cretino descubro con delectación y sorpresa una entrada de la Wikipedia sobre los HOYGAN (sí, escrito con mayúsculas, ahora veremos por qué). Se trata de un término que pretende describir a los también llamados trolls de internet, analfabetos funcionales que gracias al ordenador son hoy en día más visibles que nunca. El vocablo, según dice la propia Wikipedia, aún no ha sido respaldado por ninguna publicación acreditada. Sin embargo, es interesante comprobar el poder de la llamada Web 2.0 para lanzar al mundo consideraciones lingüísticas y sociológicas tan jugosas como esta.

La entrada en cuestión de la enciclopedia wiki dice:

HOYGAN u HOIGAN es un neologismo nacido en internet con el que algunos describen de forma paródica a los usuarios que, por descuido o por presumible bajo nivel cultural, escriben en los foros con multitud de faltas de ortografía. Además de los errores ortográficos y gramaticales, escriben a menudo para pedir cosas imposibles, para solicitar regalos que nadie les va a enviar o para que les presten algún tipo de ayuda.”

“El termino deriva de la palabra “oigan”, pero con faltas ortográficas muy visibles. Esta palabra suele dar comienzo a muchos mensajes escritos en este estilo: “HOYGAN, NECEXITARIA Q ME DIGERAN. . .” Además se escribe HOYGAN en vez de hoygan puesto que estos usuarios suelen escribir en mayúsculas (…)”

La definición va acompañada de algunos ejemplos, entre los que yo he seleccionado estos dos:

“OYAN POR FABOR ME PUDEIS PASAR EL KRAK DER GUEGO DE GERRA ? GRACIAS DE ANTEBRAZO”
“Oigan, por favor, ¿me podrían pasar el crack del juego de guerra? Gracias de antemano.”

“oigannnn ai alguien q me pueda ayudar a mandar sms a telcel a donde irme al inicio de la pag o q onda por q no tengo idea soi nueva en esto y me gustaria mandar msjs a celular mmmm pido la mas pronta ayuda ok se los agradecre mucho babye!!!!”
“Oigan, ¿hay alguien que me pueda ayudar a mandar mensajes SMS a Telcel…”

Está por ver la capacidad de permanencia de este tipo de neologismos. Podría ser que murieran tan rápido como nacen. Pero desde luego, lo que está claro es que de alguna forma hay que llamar a esa jauría de iletrados que berrea sin ton ni son por las calles de internet.

13-03-2007 at 22:00 5 comentarios


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