Archive for febrero, 2008

El país de las paradojas

Een continent in het kleinEen continent in het klein
Cultuurwijzer voor het moderne Spanje
Maarten Steenmeijer
Editorial Bert Bakker © 2007

***

Spain rocks. España es cool. España es moderna. El restaurante más exclusivo del mundo se encuentra en Cataluña. Las obras de Santiago Calatrava se convierten en atracciones turísticas antes incluso de ser concluidas. La sombra del viento se vende como pan caliente en librerías de los cinco continentes y La cena secreta de Javier Sierra se cuela en el top diez del New York Times, un hito jamás conseguido por ninguna novela española. Custo diseña trapos que lucen en perchas con nombres como Madonna o aparecen en series de televisión de repercusión universal como Sex and the City y Friends. Sí… tal y como publicó la prestigiosa revista Time a toda portada en 2004, Spain rocks. Pero España es también un país traumatizado, dividido y enfrentado. España es un país donde casi después de una década metidos en el siglo XXI hay heridas que siguen supurando y donde posiciones antagónicas heredadas de un pasado remoto parecen hoy más irreconciliables que nunca. España es una democracia donde el insulto es moneda de cambio habitual y el debate brilla por su ausencia, una democracia compuesta a base de retales, un país donde regionalistas fascistoides conviven con fanáticos de la unidad territorial, comunistas recalcitrantes y republicanos que queman públicamente fotografías del monarca.

El profesor Steenmeijer bosqueja con maestría las grandes paradojas de España en ciento noventa páginas que se dejan leer sin pausa, haciendo un repaso certero de más de dos mil años de historia y utilizando con gran conocimiento de causa decenas de citas literarias y periodísticas para fundamentar sus ideas. El texto está dividido en cuatro partes bien diferenciadas en las que a menudo se sacrifica el orden cronológico en favor de la claridad del discurso. A fin de cuentas, tal y como indica el subtítulo del trabajo, se trata de una Guía cultural de la España moderna y no de un libro de historia. En la primera parte el autor pone directamente el dedo en la llaga y se echa al ruedo en busca de la identidad de los españoles o de lo español, entrando de lleno en los problemas regionales, la cuestión catalana y el drama vasco. En la segunda y tercera parte hace un recorrido por la historia de la península desde los romanos hasta la Transición, el golpe de Estado, el debate sobre la OTAN, la movida, el año 92, el ascenso de Aznar, el 11-M y Zapatero, derribando muchos mitos por el camino, arramblando con cierto tabúes y poniendo los hechos en una perspectiva que sólo puede ofrecer quien observa desde fuera. En esta parte, que constituye la espina dorsal del libro, queda sobre todo claro cuál es la raíz histórica de las dos Españas y, finalmente, cuál es el trauma provocado por un proceso de transición hacia la democracia durante el que todo lo relacionado con la guerra y las atrocidades de la dictadura fue silenciado de manera consciente por ambos bandos con la coartada de no entorpecer el cambio de sistema político. Por último, la cuarta parte comienza explicando con gran precisión el efecto polarizador del debate sobre la memoria histórica que está teniendo lugar estos últimos años. Dado que ni la política ni las instituciones han sabido hasta hoy curar las heridas del pasado, han tenido que ser la literatura y el cine, ya terminada la década de los ochenta, los encargados de buscar respuestas. El autor nos ofrece una exquisita selección revisando de forma extensa y citando obras de Muñoz Molina, Aldecoa, Chirbes, Cercas, Almodóvar y otros. Esto, el hecho de que tengan que ser el cine y la literatura los encargados de ahuyentar determinados fantasmas, no deja de ser una paradoja más, pues como explica Javier Marías en una cita seleccionada con tino por Steenmeijer, no son los relatos de los testigos ni los tratados de historia quienes determinan la imagen que tenemos del pasado, sino las novelas y las películas. Es decir, la ficción. Y esto es algo difícil de digerir cuando se trata de tu propia familia y de tu propio país. Efectivamente, el cine y la literatura ayudan a paliar el dolor. Pero los españoles seguimos echando de menos una cura definitiva para los males endémicos de nuestra sociedad. Y esa cura sólo pasa por el diálogo y por realizar ciertas concesiones en ambos bandos, de forma que de una vez por todas podamos cicatrizar los traumas del pasado y volver a mirar hacia el futuro sin rencor ni resentimiento. Lo triste es que, en vista del panorama actual, queda relativamente poco espacio para el optimismo.

Si eres español y dominas el holandés, lee este libro. Te va a gustar. Si no eres español y te interesa España, su gente y su cultura, lee este libro. También te va a gustar.

Gonzalo Fernández

***

Esta reseña de cosecha propia aparece en el número de marzo de 2008 de la revista Foco, publicación trimestral de la Asociación de Profesores de Español en Holanda (Vereniging Docenten Spaans in Nederland).

Anuncios

29-02-2008 at 15:16 3 comentarios

Récord de venta de libros en holandés

En 2007 se vendieron en Holanda 45 millones de libros publicados en neerlandés, un récord histórico. Esto supone una media de aproximadamente 3 libros por persona. Esta estadística, elaborada por SCPNB y publicada hoy en distintos medios, se refiere exclusivamente a textos literarios (ficción, no ficción, poesía y literatura infantil y juvenil). Es decir, no se incluyen libros de texto o divulgativos.

Entre los 100 títulos más vendidos hay 58 libros escritos originalmente en neerlandés y 42 traducciones. Esta proporción contrasta notablemente con el mundo anglosajón, donde el porcentaje de traducciones editadas a duras penas pasa del 3,5% del total y no suele haber ningún libro escrito originalmente en un idioma distinto al inglés entre los libros más vendidos. En España el porcentaje de traducciones editadas está actualmente en un mero 28,2% de total, según los últimos datos disponibles.

18-02-2008 at 17:56 1 comentario

Papanatismo provinciano

Son cosas que ya sabíamos: en el mundo anglosajón no hay ningún interés por lo que se escribe en cualquier lengua que no sea el inglés; y en nuestra querida España casi todo lo que se traduce proviene del inglés. Esto último es lo que Manuel Rodríguez Rivero denomina, con gran acierto, papanatismo provinciano.

Manuel Rodríguez Rivero es un personaje curioso que se autodefine como crítico editorial antes que literario. Es un comentarista de los entresijos del mundo editorial, pongámoslo así. En su columna semanal en El País, Ídolos de la cueva, decía la semana pasada muchas cosas y muy interesantes sobre la publicación de traducciones.

En el citado artículo se ofrecen algunos datos que vienen a confirmar, una vez más, el pertinaz afán de los angloparlantes por mirarse el ombligo. Por ejemplo, hace años que en las bibliotecas públicas del Reino Unido no figura ni una sola traducción entre los cien libros más prestados. Es decir, prácticamente todos los libros que piden los usuarios fueron escritos en inglés. En España, desgraciadamente, se desconocen los datos sobre los libros más solicitados en las bibliotecas públicas, que más que bibliotecas son pequeños monumentos a la falta de vergüenza del Ministerio de Cultura de este país de siesta y desidia.

Por otra parte, en 2007 no figura ni una sola traducción entre los 20 libros más vendidos en Estados Unidos (con ventas que van desde siete millones hasta 495.000 unidades). También nos ofrece Manuel Rodríguez Rivero datos globales del mundo angloparlante, si bien del año 2004. En aquel período, tan solo el 3,85% de los libros publicados en el conjunto de los países de habla inglesa fueron traducciones, frente a un 28,2% en España (o una cantidad que suele oscilar entre el 40 y el 50% en los Países Bajos).

Durante el siglo XX sólo tres obras de autores hispanohablantes (una de ellas escrita en inglés) consiguieron colarse entre los diez primeros puestos en las listas de best-sellers de Estados Unidos: Los cuatro jinetes del Apocalipsis, de Blasco Ibañez (1919), The last puritan, de George Santayana (1935) y Como agua para chocolate de Laura Esquivel (1993).

Ahora se habla mucho del éxito en Estados Unidos de La sombra del viento de Ruiz Zafón y La cena secreta de Javier Sierra (que al parecer es el primer libro escrito en español que ha conseguido figurar en la lista de best-sellers del New York Times). Pero no nos engañemos. Que estos libros hayan conseguido cierta repercusión en el mundo anglosajón no indica un cambio de tendencia en su ya tradicional desinterés por todo lo que sucede fuera de su barrio.

Pero si es criticable la actitud de los anglosajones, más lo es si cabe la de los editores españoles, que más de la mitad de las traducciones que publican son libros escritos originalmente en inglés. No puedo estar más de acuerdo con el párrafo que cierra la columna de Manuel Rodríguez Rivero del pasado 13 de febrero sobre este asunto:
Las traducciones han sido, desde la “Epopeya de Gilgamesh” en adelante, uno de los más fecundos puentes entre culturas y civilizaciones. Que el país más poderoso de la tierra se muestre tan empecinadamente carente de curiosidad por lo que se escribe en otras lenguas no es un buen síntoma. Como, al revés, quizás sea también signo de papanatismo provinciano el hecho de que casi el 50% del total de lo que se traduce en España provenga de la lengua de Shakespeare, convertida ahora en koiné imperial. Así estamos.

17-02-2008 at 13:58 2 comentarios

El boom de la novela gráfica llega a Holanda

Por primera vez en la historia, una novela gráfica ha sido nominada al prestigioso premio literario holandés Libris (www.librisliteratuurprijs.nl), dotado con 50.000 euros. Verder, de Marc Legendre, opta este año a un premio que siempre se ha entregado a libros sin viñetas ni ilustraciones de ningún tipo. El año pasado la novela ganadora fue Tirza, de Arnon Grunberg.

En Holanda nunca había sido nominado un cómic para un premio literario, pero en otros países ya es un fenómeno conocido. Y la cosa no siempre se queda en una simple nominación. En mayo del año pasado, el dibujante australiano Shaun Tan recibió un premio literario de 15.000 dólares australianos (más de 9.000 euros) por un libro en el que no había ni una sola palabra. The Arrival relata el viaje de un inmigrante a base de dibujos en blanco y negro con gran profusión de detalles.

Chris Ware, por su parte, ya había recibido en 2001 las 10.000 libras esterlinas del Guardian First Book Award por Jimmy Corrigan: the Smartest Kid on Earth, una epopeya sobre los infortunios de un pobre infeliz. Y Art Spiegelman obtuvo en 1992 el Pulitzer (10.000 dólares) por Maus: A Survivor’s Tale. La forma en que el dibujante describe la Alemania nazi fue calificada como muy difícil de etiquetar por los miembros del jurado, los críticos y los libreros. El problema es simple: una institución quiere dar un premio, pero el objeto de tal honor no encaja en ninguna de las categorías existentes. La solución también es sencilla. Al final, el premio otorgado a Spiegelman por su fábula de animales sobre el holocausto recibió la denominación de “special award”. Planeta-DeAgostini publicó en España en 2001 la obra completa, cuya primera parte ya había sido editada por Norma Editorial y Muchnik en 1989.

Durante los últimos cinco años, las editoriales holandesas se han ido interesando progresivamente por los cómics, o novelas gráficas, si se prefiere llamar así a estos trabajos. Sellos literarios tan prestigiosos como Atlas, Podium, Nijgh & Van Ditmar y Cargo empezaron publicando, al principio con gran precaución comercial, reediciones de clásicos de Will Eisner (Atlas) y trabajos nuevos que ya habían triunfado en el extranjero, como Persépolis, en el que Marjane Satrapi describe su juventud bajo el yugo del régimen fundamentalista islámico de Irán. Este último, por cierto, también ha sido publicado en España por Norma Editorial.

Poco a poco fueron apareciendo más cómics autobiográficos: Kraut, de Peter Pontiac (Podium), sobre su padre desaparecido, Chemogirl, de Marisa Acocella Marchetto (Cargo), sobre el cáncer de mama y Je geld of je leven (La bolsa o la vida), de Barbara Stok (Nijgh & Van Ditmar). Si a esto añadimos los fondos de catálogo cada vez más amplios de editoriales especializadas como Oog & Blik, De Harmonie y Xtra, no sería descabellado afirmar que, en Holanda, los cómics para adultos… se han hecho adultos. Ayer, sin ir más lejos, fue inaugurada la exposición Los cómics y el arte (Strip en kunst) en el museo Singer de Laren (cerca de Ámsterdam). Y las tiendas de libros especializadas en literatura, con el Selexyz de Ámsterdam a la cabeza, también aportan su grano de arena dedicando desde hace poco espacios exclusivos a los cómics “serios”. En definitiva, buenas noticias para los amantes del género.

La discusión sobre la importancia de acotar bien los significados de novela y novela gráfica o cómic literario es compleja. Es cierto que un cómic no se puede evaluar únicamente desde un punto de vista puramente literario, pues las viñetas aportan información visual de la que carece una novela convencional. Pero lo cierto es que los cómics para adultos parecen haberse hecho un hueco importante en aquella parte del mercado editorial tradicionalmente reservada a la literatura.

Otra prueba de ello es la moda reciente de publicar clásicos literarios en forma de cómic, sin eliminar ni una sola palabra del texto original. En el mundo anglosajón ya se ha hecho, por ejemplo, con las obras de teatro de Shakespeare. En Holanda el año pasado salió a la venta la versión gráfica de De Avonden (Las veladas) de Gerard Reve, probablemente la novela más influyente del siglo XX en el mundo neerlandófono. Dick Matena, el dibujante , también ha dado vida en forma de viñetas a otros dos clásicos neerlandeses: Kaas (Queso) de Willem Elsschot y Kort Amerikaans (título que hace referencia a un tipo de peinado) de Jan Wolkers. Los límites entre literatura y cómic se van difuminando poco a poco mientras los expertos en cada especialidad observan con expectación las reacciones del mercado. Y yo, que de pequeño leía indistintamente libros de Astérix o Enid Blyton, sólo puedo congratularme por ello.

Fuente: NRC Handelsblad (Boeken)

Mark Legendre (Verder)
Viñetas de Verder, la novela gráfica de Marc Legendre nominada para el premio literario Libris.
***

09-02-2008 at 21:56


Subvenciones para editores