La señora Verona baja de la colina

22-01-2008 at 22:53 2 comentarios

Dimitri Verhulst Mevrouw Verona daalt de heuvel afMevrouw Verona daalt de heuvel af
Dimitri Verhulst

Editorial Contact © 2006

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Dimitri Verhulst (Flandes, 1972) es un escritor sublime, un artista de la palabra que nos sorprende en cada página con deliciosos hallazgos lingüísticos. Ya sólo los títulos de sus libros son capaces de conmover por sí mismos, como es el caso de De helaasheid der dingen, su penúltimo trabajo. La explicación y búsqueda de una traducción adecuada para ese lema requerirían una entrada aparte, así que de momento ahí lo dejo. Aquí y ahora sólo quería hablar de su último libro.

Hace algo más de un año apareció Mevrouw Verona daalt de heuvel af (La señora Verona baja de la colina), un relato muy original que poco tiene que ver con el mencionado más arriba. La señora Verona y el señor Pottenbakker se instalan, siendo dos jóvenes enamorados, en una casita de cuento situada en una de las tres colinas de un apartado pueblo. El señor Pottenbakker es un fumador compulsivo que, como consecuencia de ello, enferma de forma irreversible siendo aún relativamente joven. La señora Verona llora a su manera la temprana muerte de su pareja. Cuando alcanza la respetable edad de 82 años siente que ha llegado su hora y decide bajar de la colina, sabiendo que ya nunca más volverá a subir. Su memoria hace un repaso de los habitantes más pintorescos del pueblo, desde la única doctora hasta el loco de la tienda de ultramarinos, pasando por el tonto del pueblo y los jóvenes que intentaron seducirla cuando quedó viuda. Las anécdotas se suceden a gran velocidad y aparecen ante nosotros de forma nítida, vívida, como si el tiempo se hubiera detenido o nos mostraran un álbum de fotografías. Todos estos elementos históricos constituyen la espina dorsal del relato. Los pensamientos de la señora Verona nos llevan finalmente hacia el pasado más remoto, hasta los momentos de felicidad desbordante junto al gran amor de su vida.

La prosa de Verhulst tiene una gran carga poética. Desde la primera frase atrapa nuestra atención y ya no nos vuelve a dar tregua. A pesar de lo grave del tema que trata la novela, a menudo no nos queda más remedio que soltar una carcajada.

El único punto negativo es que el libro es demasiado corto. Sólo son 112 páginas, y uno se queda con ganas de más.

La señora Verona baja de la colina fue finalista de la última edición del prestigioso premio literario AKO, que se falló en noviembre de 2007.

Gonzalo Fernández

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