La madre de todas las bibliotecas

07-07-2007 at 9:26

Después de más de tres años de obras y muchos más de planificación, hoy (07-07-07) abre por fin sus puertas la nueva sede central de la red de bibliotecas públicas de Ámsterdam (www.oba.nl). El flamante nuevo edificio está situado en la orilla del IJ, junto a la estación central, y cuenta con un diseño espectacularmente funcional.

Sacar un libro será a partir de ahora “una auténtica experiencia“, según las palabras del director de la entidad. Todo el proceso de préstamo de materiales está automatizado mediante un moderno sistema de almacenamiento que recuerda a la fábrica de chocolate que soñó Roald Dahl.

Los datos de la nueve sede son mareantes, especialmente si se comparan con el antiguo edificio del famoso canal Prinsengracht. A saber:

28.000 metros cuadrados de superficie.

25 kilómetros de estantes con libros.

750.000 cintas de audio y vídeo, incluidos más de 60.000 CD’s de una colección que no deja de crecer. Para quien piense en términos de mp3, esto sería el equivalente a más de 100 iPod’s de 80GB compeltamente llenos. Es decir… muchísima música.

Un teatro de 270 plazas, en el que ya hay eventos programados durante 21 días al mes hasta 2008.

Un teatro infantil de 40 butacas que, como no podía ser de otra manera, lleva el nombre de Annie M.G. Schmidt.

1.000 mesas de estudio, de las cuales más de la mitad están provistas de ordenador con pantalla plana y acceso a Internet de alta velocidad.

4 salas de reuniones para eventos diversos.

Una sala de exposiciones de 350 metros cuadrados.

Aparcamiento para 2.000 bicicletas.

Las fotografías muestran un edificio que más que una biblioteca parece un gigantesco y modernísimo cibercafé donde uno puede tomar un zumo natural en una silla de diseño con vistas a la ciudad, navegar Internet (tanto en un ordenador propio como en cualquiera de los que hay disponibles al público) o consultar el inmenso catálogo de libros, discos y películas para elegir algo que llevarse a casa durante unos días.

En definitiva, una auténtica maravilla al servicio del público, que podrá hacer uso de las instalaciones de forma absolutamente gratuita o pagar una pequeña cuota anual de socio para poder sacar materiales.

Y aquellos que no conozcan la lengua de los Países Bajos también tienen allí muchas cosas que hacer. Además de los mencionados CD’s y DVD’s, hay colecciones de libros en infinidad de idiomas, con especial atención al inglés, español, alemán y francés, además del árabe y el turco. Estas últimas son, no en vano, las lenguas maternas de los dos grupos de inmigrantes más grandes de Holanda.

Acostumbrados como estamos en España a los escándalos y corruptelas del mundo de la construcción, llama especialmente la atención la transparencia y perfección con que se ha llevado a cabo el proyecto: De los 80 millones de euros presupuestados, sólo han sido necesarios 73,5 y los plazos se han cumplido sin un solo retraso. Más de un asalariado público en España debería tomar buena nota de cómo hacer bien las cosas.

Fuentes: www.nrc.nlwww.oba.nl

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