Archive for septiembre, 2005

Mank

Herman Brusselmans - MankMank
Herman Brusselmans
Editorial Prometheus © 2002

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Mank (Cojo), de Herman Brusselmans, salió hace ya casi dos años. Pero no había llegado a mis manos hasta ahora. Para leer los libros de Brusselmans no es necesaria mucha concentración, en dos patadas y varias carcajadas se los ventila uno. Y Mank no es una excepción a esa regla.

Para escribir un buen libro, una de las reglas fundamentales es poseer un estilo propio, como el propio Herman Brusselmans ha dicho en más de una ocasión. Después de más de veinte años en la profesión y una cantidad monumental de libros escritos, no se puede negar que Brusselmans es un estilista, un escritor de pura raza. Un escritor que se dio cuenta muy pronto de que, en esencia, todos estamos solos y que, por lo tanto, nadie puede ir por ahí dando lecciones sobre esta vida. “Nuestras vidas están compuestas de pequeñas decisiones con pequeñas consecuencias”. Mank está construido a base de este tipo de observaciones insignificantes. El protagonista va varias veces al zapatero, se encuentra con su profesor de bádminton, considera la posibilidad de comprarse un coche, decide empezar a fumar Winston en vez de Marlboro…

Liberado de la función aleccionadora que se otorgan otros escritores, Brusselmans puede entregarse por completo a desarrollar su estilo basado en no contar nada. Un estilo rápido y cortante, con una sana dosis de misantropía: “Es una bendición que las formas de interacción entre los seres humanos no evolucionen nunca. Siempre las mismas reacciones, siempre los mismos tics, siempre la misma incomodidad en el trato entre individuos que están hechos de la misma carne, la misma sangre, los mismos huesos”. Pero mientras el cinismo acaba aburriendo, pues tarde o temprano deja entrever resentimiento, Brusselmans parece haber encontrado la paz interior. No intenta ser feliz a cualquier precio, no reparte bofetadas a todo lo que se mueve alrededor suyo y de esta forma su cinismo resulta sobre todo gracioso. Esa es precisamente la mejor cualidad de Mank y de toda la obra de Brusselmans en general: su capacidad para hacer reír.

Gonzalo Fernández

16-09-2005 at 12:10


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